lunes, 21 de enero de 2013

El discurso...

   El sábado tuve que dar un discurso.
Sí señores, sí...Resulta que mi sobrina es fallera mayor infantil y me pidió que fuese su mantenedora.
Y yo,que sufro de no poder decir a casi nada que no a mis sobrinos, pues eso...allí estaba, delante del micro y una sala llena de personas. Y eso que tengo pánico a hablar en público. La verdad es que me aterra. Bueno, no quiero exagerar...no me atemoriza tanto como un tiburón blanco, pero...


Efectivamente, como imaginarán, empieza el drama. Ya sé que saben que no soy de drama fácil, pero el drama empieza.
Que porqué?, se lo voy a contar.
   Primero tenía que hacer un discurso.
Un discurso fallero. Así que, como no sabía de qué hablar, me dije, ya lo haré, ya se ocupará de eso la R del futuro. Ya lo haré, hasta que se me echó el tiempo encima. Entonces vino la presión de querer hacerlo perfecto, que no es que yo sea una persona de esas neuróticas de la perfección, eh?...es que sólo quiero que todo salga perfecto.
Así que escribí un discurso y lo volví a escribir varias veces más. Bajo el consentimiento de mi amiga T y unas pinceladas de su madre, una gran mujer y artista, mi pequeño discurso, estuvo terminado.
Sólo necesitaba no pensar, demasiado, que iba a enfrentarme a una sala llena de personas y...no puedo hacerlo. Estaba claro, otra persona tendría que decir aquello que yo había escrito.
Entonces llego ella..."...tía...ya tienes mi discurso empezado?", "no, lo tengo terminado". Supongo que eso es un contrato verbal no?...
Pero claro, la cosa no terminó ahí...
   Dos días antes del evento, me probé el vestido que iba a llevar. Y entonces pasó.
El vestido no me iba. Lo ven?, drama. Ustedes quizá no lo comprendan señores, pero las señoras sí, y es un drama. Pero no uno normal, no, ya saben que no soy de exagerar en exceso, pero este era de magnitudes desproporcionadas.
(Sí, yo también tengo problemas más grandes que ese, pero en ese momento, ESE era un gran problema).
Inmediatamente, comunicación por whatsapp a E, M, e Y...vamos...."lo normal" cuando hay una crisis de vestuario....
"Cariii/Nenaaa/Uuuuh...que no me está el vestido que he de ponerme el sábadooooo!!!!!" (muñeco con las manos en la cara. Muchos muñecos con las manos en la cara).
Cómo que para qué envío tantos mensajes?...porque este tipo de dramas hay que compartirlos...
De inmediato llegan las respuestas..."Bájate a Lolailo y vemos algo/ Te dejo el que me compré el otro día?/ Si quieres te dejo alguno de los míos"... Lo ven?...por eso hay que enviar varios...
   Corriendo al almacén del triangulito, esequesólovaacerrarennavidadporqueesmuynecesarioqueestéabiertoprácticamentetodoelaño, a por un vestido.
Encontrar el vestido fue fácil. Me decidí por el siempre socorrido negro y obvié a mi amigo R y su..."yo es que tantas plumas, lo siento, no me gusta"...yo tenía mi vestido, el show podía continuar...


   Llegada a los salones, nervios a flor de piel. Necesidad absoluta de escapar...como cuando una comprende "otro tipo de realidades", pero de eso ya hablaremos otro día.
Y llega el momento.
Respiración profunda, tímida voz que surge a través del micro, sentimientos atropellados y las lágrimas que quieren ser también protagonistas. No, no lloré señores, sólo fue un instante. Como decimos aquí, "reviscolé" y pude continuar, eso sí, de la mano de mi otra sobrina, que también tenía su discurso y también estaba como un flan.
Al terminar, aplausos reconfortantes. Mirada a mi pequeña niña, que emocionada, no dejaba de sonreír.
Comparto su sonrisa, en los labios, y en mis ojos, mientras tranquila pienso, bieeen...ha salido bien...

   Señoreees!!!...aquí me ven aquellos que no me conocen, aquellos ciudadanos que me leen desde cualquier lugar de esta redondez llamada planeta tierra...
Ésta soy yo...esa chica que todas las semanas les invita a su pequeño mundo. Gracias, como siempre. Sean felices y coman tortellinis...
Besitos de parte de... R.


(20.01.13)  

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