lunes, 25 de agosto de 2014

A Ikea?...

   Señores, estamos de vuelta!!!
Qué tal su verano?...lo han pasado bien?...si?, me alegro mucho.
El mío muy bien, gracias.
Saben?, empezó con una aventura...aaaaaaaayyy...(suspiro)...sí.
E y yo fuimos a Ikea. 
   No, perdonen, no se rían.
Ir a Ikea es una aventura. Pero desde que sales de casa hasta que llegas allí. Porque cuando llegas allí ya no es una aventura. Es una odisea.
Fíjense que se lo conté a mi amiga Mj, y me dijo con la mano en el pecho, "...aaay, qué mal lo vas a pasar..."...
   Quedamos una tarde, las dos ahí con nuestras gafas de sol..., las mías con los cristales rosa, porque la vida así se ve mejor y...MAL.
No.
No mal porque no haya que llevar unas gafas con el cristal rosa, a ver qué se creen, mis gafas son divinas. 
Mal porque cogimos la dirección equivocada. Y nos tocó preguntar. Preguntar a mí señores, que no conducía, (gracias a dios). Y ya saben lo que pasa cuando yo pregunto. Que pregunto y asiento, esperando que la persona que conduce, que para eso conduce, esté escuchando. Así que en el primer semáforo, le preguntamos a Bautista, "lo curvamos todo" y...perdonen,...eso decía la furgoneta...
Y Bautista..."...uuuuuh...si es muy fácil llegar..."...y yo, "...sííííí..."...y el hombre, primero a la izquierda, luego a la derecha, luego todo recto y cuando lleguéis al tunel...(uy, el mono que toca los platillos lleva un bañador azul con flores blancas...bien por él...uy, que no estoy escuchando)...rotonda y todo recto y cuando paséis el centro comercial, es el siguiente.
Y el semáforo se puso en verde y yo sin poder preguntarle si verdaderamente lo curvaba todo. De verdad eh?, es que los semáforos ya no respetan nada.
   Total, que seguimos las indicaciones del hombre, y E..."...cari...tú dime el camino...". Yo. Yo le tenía que decir el camino saben?, así que fuera gafas de sol y hola gafas de ver. Soy miope señores. Si he de indicar el camino, he de llevar las gafas de ver.
Y nos perdimos.
No. No fue culpa mía. Es que aún no han aprendido que nunca es culpa mía?.
   Pero no se crean, que aún por el camino equivocado salimos al sitio correcto. Vale, dimos un poco de vuelta, pero salimos no?...pues ya está.
Ahí estábamos las dos. Que cuando encontramos la salida aplaudimos como cuando aterrizan los aviones de Ryanair.
Muy fuerte.
(Sí, yo tampoco entiendo porqué la gente aplaude cuando el avión aterriza. Que el avión aterrice correctamente es el trabajo del piloto...en fin...)...
   Y una vez uno llega al parking de Ikea, que es enorme, sucede que aún teniendo mil sitios no sabe dónde aparcar...y empieza a dar vueltas, a no saber dónde meterse..."...aaaaay, dónde aparco?, por qué calle me meto?...".
Pero eso es lo de menos, señores. Porque una finalmente se decide por un sitio y aparca. Y E, "acuérdate del sitio donde hemos aparcado", y la que les escribe, "...clarooo, en la planta azul, letra M...M de, menudodramacomoluegonoencontremoselcoche..."...
Haleeeeee, ya estamos en Ikea.
   Señores. Ikea es muy estresante. Yo aplaudo a los que opinan lo contrario, pero para mí lo es.
(No, aquí SÍ que se aplaude, porque comprar en Ikea, es un trabajo).
Nada más entrar hay un montón de personas, que va a ser lo habitual en todo momento, y un montón de velas, que también.
Las personas no tienen orden señores. No puedo con esto. Lo siento. Pero no puedo. Si no quieren mantener la compostura que no lo hagan, pero que mantengan el orden por favor.
   Llegas y todo son supuestas habitaciones, supuestos pisos de 50m que no puedes ver porque están llenos de gente.
Que yo les digo algo, cómo voy a saber cómo decorar un piso de ese tamaño si no me dejan ver?, y cómo cabe tanta gente?, pues no necesito verlo. Además, si algún día lo tengo haremos lo normal, ir al bar...
Y como ésta no es una tienda al uso, para llegar a cualquier parte hay que recorrerla toda siguiendo el camino marcado en el suelo. Efectivamente, como el camino de baldosas amarillas, sólo que éste no nos lleva al mundo de Oz, nos lleva a hacer un recorrido por toda la tienda, que francamente, no necesitamos, porque, entre otras cosas, las personas en lugares así no saben andar.
Así una recorre salones, cocinas, habitaciones de niños y todos sus múltiples complementos, habitaciones de adultos, camas enormérrimas llenas de cojines en las que sólo con contemplarlas ya quieres echarte a dormir, vestidores, ropa par...
Vestidores.
Señores, ay. Ay, ay, ay.


Lo ven no?. Yo también lo vi. Y lloraba por dentro.
No lo puedo evitar, es ver estos vestidores e imaginarme mi ropa allí colocada por colores, los zapat..., perdonen?, si tienes un vestidor así la ropa ha de ir colocada por colores, no hay otra forma... Lo que les decía, mis más de treint...(          )...tooooodos mis zapatos colocados en las barras, los vestidos colgaditos, las camisetas, yo sentada en el sofá pensando, no tengo nada que ponerme...en fin...
La fantasía se evapora rápido, sólo necesitas dar un paso para dejar de soñar porque te das de golpe con las toallas.
Y claro, las toallas no. A no ser que la lleve puesta...(      )...en fin...
   Pero tengo que decirles algo, nosotras no fuimos a Ikea por ir. Fuimos por un motivo. Perdonen?...hay gente que va a pasear eh?...
Nosotras no. Nosotras necesitábamos un álbum de fotos. Y una vela.
Sí. El álbum tenía que ser de allí.
Esto no es cosa mía eh?, el álbum era para un amigo de E. Y tenía que ser de allí, porque en los demás sitios eran feos. Y ya que estábamos, aproveché para comprar una vela, porque me han invitado a cenar a casa de un amigo de mi amiga Mj y tengo que llevar algo. Ya se lo contaré la semana que viene.
El caso es que uno puede pensar, llegaron, compraron el álbum y la vela y se fueron.
Jaaa, sí claro. Como si fuese tan fácil. Sí, sí, es fácil para ustedes. Para nosotras no. Sólo había un álbum y no tenía precio. Así que cogimos el de muestra. Y no se crean que había más posibilidades, no. Porque no habían más.
Y luego la vela.
   Elegir un detalle para un hombre, no es fácil. Y si además no lo conoces, más todavía.
Yo me decidí por una vela, que me parece un detalle muy bonito. Y otra cosa no, pero velas en Ikea hay todas las que quieran. Esto no ayuda cuando una persona es tan indecisa como yo. Porque miren que había velas, pues no encontraba ninguna.
Y una vez la encontré decidí que debía cambiarla, porque naranja era el color adecuado, pero con hojas no, porque no estamos en otoño y regalar en verano una vela con aire otoñal no procede. Al final me decidí por lo práctico, una de color gris.
Ahora sólo faltaba encontrarle el soporte adecuado y un apaga velas.
A ver señores, un detalle, o se tiene o no se tiene.
   Una vez teníamos en nuestro poder el álbum, la vela, el soporte y el apaga velas, seguimos por el camino marcado hasta la caja.
Y pagaron y se fueron, dirán ustedes. Pues no.
(De verdad, llegar a este sitio es difícil, salir de él imposible).
Llegamos a la caja, pago mis adquisiciones, la chica me dice que no necesito bolsa porque lo que llevo no precisa de bolsa y que además están dentro.
(Perdona?, el soporte es de cristal y la vela se puede romper, pero ahora que he conseguido salir, no pienso volver a entrar, así que le doy la razón y me guardo todo en el bolso).
Eso sí, cuando llegó la hora de pagar el ya famosísimo álbum, peeem, problema. La chica que no nos lo podía vender porque no tenía precio, y nosotras que para eso le habíamos traído el de muestra, que sí que lo llevaba. Y ella que eso no podía ser y las dos, en serio?..., que no podíamos llevarnos el otro, porque al parecer también era de muestra, porque en su interior llevaba una foto de un mono de trapo.
Y una decide que ya está bien, y le dice a la chica que no va a volver a entrar y hacer el camino de flechas en dirección contraria para buscar otro álbum que no existe y que nos lo llevamos con la foto del mono de trapo, que, valga la redundancia, es muy mono.
   Ahora vamos a tomar algo, me dice E. Y la chica de la caja, que si queremos ir a tomar algo hay que dejar las cosas en una taquilla...(ooooooooooj)...que horror...
Porque luego una quiere intentar tomar algo y tampoco puede porque está todo lleno. Así que al final nos marchamos.
   Nos marchamos a tomar algo a otro sitio y buscar una caja bonita para meter la vela. Y una bolsa. Porque las cosas hay que hacerlas bien.
Y no.
En Ikea no había...


(21-07-14)

martes, 12 de agosto de 2014

R.W.

   A mí en particular me cautivaste en "El club de los poetas muertos".
No puedo decir que he visto todas tus películas, porque no es cierto. Pero aún así, eras uno de mis actores preferidos.
Tal vez hoy resulta fácil decir esto, hoy que nos hemos levantado con la noticia de tu muerte. Hoy muchos y muchas se declaran admiradores tuyos, yo entre ellos, pero lo mío era ya algo conocido.
Tu sonrisa se ha apagado y con ella, un poco la de todos los que te encontrábamos entrañable sin saber del todo porqué. Con y sin tu nariz de payaso, Doctor.
Hoy me siento un poco triste...
Hasta la vista...oh capitán, mi capitán!!!.