jueves, 19 de enero de 2017

Quiero decirte algo...

   Dicen varias de mis amigas, que son muy sabias por cuenta propia y ajena, que cuando te enamoras te das cuenta cuando ya es demasiado tarde.
Yo pertenezco a ese grupo. Soy de esas que cuando me doy cuenta ya es tarde. Tarde para mí, para todas. Tienen razón, pero yo no se lo digo.
No, porque si lo hago ellas se vienen arriba, me dicen que me conocen y todo lo que se deriva de eso y..."que ellas ya lo veían venir"...
No sé para dónde voy mirando yo que no lo veo venir nunca.
Bueno, en ocasiones les doy la razón, no se crean. Que no se diga que no cedo nunca ante las cosas obvias aunque me niegue.
   Porque para otras cosas no, pero para negar los enamoramientos tengo un máster en negación.
Cuanto más me preocupo en negarlo, más enamorada estoy de esa persona. Pero claro, como ya he dicho, me doy cuenta...tarde.
Saben?, había empezado este escrito sin rumbo, pero ya lo he encontrado.
Ya que me preocupo tanto en negarlo cuando me enamoro, quiero decirles algo a las personas de las que un día me enamoré.
   A ti, querido primer amor...
Decirte que te he recordado y he sonreído. Será algo inevitable o que siempre te tendré un cariño especial?
Nuestra historia me acompañó muchos años. Entre un hola, un reencuentro y un adiós. Años de ir cuesta abajo y sin frenos.
Cuánto tiempo juntos querido primer amor, porque sin estar juntos, me acompañaste media vida...y después..., después tal vez también fueron muchos años juntos..., juntos sin juntar.
Me subí en tu vagón de montaña rusa, sabiendo que por ese viaje iba a pagar más de lo necesario. No, no te lo echo en cara, ni mucho menos.
Cuando juegas con fuego corres el riesgo de quemarte. Pero es mi naturaleza...la de ser fuego, no la de jugar. Eso era más cosa tuya.
Querido primer amor, diablito vestido de Thomas Burberry...pobre de mí, angelito que pensaba que los diablos eran así como tú y que va...los diablos visten de firma. De firma italiana...
Tal vez de tanto ser fuego consumimos algo con fecha de caducidad.
Aun así, si te volviese a ver después de ese adiós tan difícil, pasados tantos y tantos años, volvería a sonreír.
No olvides que nosotros siempre seremos eso...un diablito y un angelito que un día se dieron la mano...


   Ahora debería ir usted, estimado señor monísimo.
Creador de fantasías, pinocho de profesión y de vocación su profesión oficial.
Cuánto le habré escrito en este blog al que usted puso título?, aaaaaay...usted sí que lo cambió todo. Usted supo tirar muros y apartar escombros. Usted supo crear un mundo paralelo. Usted supo hacerme volar tan alto que nunca llegué a caminar en tierra firme. Volé tan alto como su fantasía. O la mía. La de los dos.
Usted, eterno porqué.
Duda y pregunta que nunca podré responder.
Usted marcó un antes y un después.
Usted me enseñó muchas cosas. Alguna buena?, diría si nos viésemos delante de un café corto...cortito, de esos que se beben de un sorbo... Sí. De todo lo que me enseñó, también me enseñó cosas buenas.
Usted hizo mi fantasía realidad. Pero como ya le dije una vez, las fantasías son eso, no son la vida real. A lo mejor usted, eterno Peter Pan, también vive en una fantasía y aún no lo sabe.
Usted que iba a ser un todo, presuntamente mi todo, se quedo en nada. Aunque no olvide que eso fue su decisión. Porque yo sí aposté por esa fantasía suya...
Usted...
   Y tú?...
Tú llegaste después de la tormenta, que es cuando llega la calma.
Sí. Eras calma. Eres calma.
Tú y tu descontrol controlado.
He de decirte que sin permiso y con él, también he hablado de ti. Porque me gusta hablar de las cosas bonitas y de las cosas que he querido.
Tú, todo desorganización organizada.
Tú me mirabas y yo no aguantaba la mirada. Tú me hacías ser yo. Y tú eras tú.
Tú con barreras y yo sin ninguna protección porque las tormentas te dejan sin nada. Lo malo de esto es que si sales herido, al que no tiene protecciones siempre acaba doliéndole más.
Tú y cómo me hacías reír. Yo y cómo te reías tú.
Tú y tu carácter de mierda. Pero aún así...ahí estaba yo porque quería estar. Con tu carácter o a pesar de él...pero a mí me gustabas así. Tal como eres.
   Querido mejor amigo, tengo que acabar este post contigo ya que insistes y persistes en algo que no es verdad, ya te digo yo que no.
A ti quiero decirte gracias. Gracias por aguantarme, escucharme, consolarme, soportar los lamentos de alguien herido, gracias por pasar por alto que no tengo medida y menos cuando me enfado.
Gracias por tus abrazos de oso.


A ti quiero decirte que contigo no tengo filtros desde hace años, aunque por suerte o por desgracia ya lo sabes.
A ti quiero decirte que me conoces más y mejor que nadie.
A ti quiero decirte que no sé qué haría sin ti, que te necesito aunque no te lo diga, que te quiero aunque te lo haya dicho poco.
Quiero decirte que contigo soy más casi yo que nunca, que tengo aún un ápice de control que me permite sujetar mi vulnerabilidad, que no alguna que otra lágrima, una sujeción que un día se soltará del todo, como bien sabes, porque tú lo sabes todo...
Que puede que tengas razón en lo que dices y en lo que no dices. En lo que callas por nuestro bien. En lo que dices entre broma y broma.
He crecido contigo. Ya no soy esa que te vio por primera vez y sintió algo...cosa que nunca te he dicho, por cierto. Pero sí, sentí algo.
Ya no soy esa que tenía diez años menos ni tú tampoco.
Aunque sigo siendo esa a la que se le nota en la mirada.
Querido mejor amigo...gracias por estar. Por ser. Por quererme...tal como soy.

   Gracias a todos aquellos que un día compartieron un espacio en mi vida, todos y cada uno de nosotros aprendemos y enseñamos. De todo se aprende y de todos aprendemos, todos nos enseñan algo y todo pasa por algo...aunque no sepamos porqué.
Aunque nos empeñemos en no tropezar de nuevo con esa piedra llamada amor...algo inevitable...algo doloroso, algo bonito, algo que siempre enseña aunque a veces no entendamos el qué.



19-01-17
Fotos:
Ballantine's
Teddy bear

martes, 10 de enero de 2017