jueves, 14 de septiembre de 2017

Y seis años después...aquí seguimos.


   Queridos señores...
Me hace gracia hablarles así, pero es lo que me ha salido cuando me he puesto a escribir...tendrán que perdonarme o dejarme que les llame así.
¿Saben?, hoy hace seis años que comencé este blog.
Por motivos técnicos y médicos, he estado en ocasiones, desaparecida. A veces también han sido motivos personales, lo reconozco...y además queda muy bien escrito y como de serie de televisión.
Como han ido sabiendo, mi ordenador ha estado malito en muchas ocasiones y no me permitía escribir. El pobre aún lo está pero siento tanto apego hacia él que me cuesta traer a su sustituto aún habiéndolo encontrado. Y no, no es de la manzanita.
También han sabido que tengo un problema en los huesos que no me deja escribir tanto como yo quisiera, pero ¿saben?, he encontrado una médico maravillosa que ha mitigado mucho el problema.
El problema personal ya era otra cosa. A veces la apatía no deja escribir, no deja que las cosas fluyan, no deja que los pensamientos se nos ordenen o nos sugieran estas pequeñas anécdotas que a mí me gusta narrarles.
   Hoy como cada aniversario echo la vista atrás...miro a un punto y me abandono a los pensamientos. A los recuerdos.
¿Saben?, cuando hago eso, estos seis años me parecen una eternidad. Han sido unos años muy intensos.
¿Qué cantaba Gardel?, veinte años no es nada... Si les soy sincera..., siempre intento serlo, para él veinte no eran nada, para mí estos seis han sido mucho...
No han sido una eternidad, pero me parecen muy lejanos.
   Qué lejos quedan algunas personas, tanto como sus aires caballerescos y esa educación de la que hacen gala y que desde luego también se ha perdido con el tiempo...
   Qué cerca estás tú, mi querido y propio Mr. Big. Me consta que guardaste esta dirección entre tus favoritos. No sé si me leerás porque si lo haces, desde luego nunca me lo dices. A lo mejor algún día despistado en el que te sobre tiempo...o sea, casi nunca. Seguro que coincide con algún día que haya proclamado que te quiero.


Ah, pero si eso ya lo sabes...resulta que lo sabías desde antes de que lo verbalizase. Ya me lo decía A...que eso se nota. Y yo que no...
Pues resulta que sí. Que se nota.
Que yo ya lo sabía, ¿saben?, lo que pasa es que me empeño en creer que si no lo dices no está pasando...como si los ojos, los gestos, no hablasen.
   Volviendo a lo que estaba, que ya saben que me disperso fácilmente, quería darles las gracias un año más.
GRACIAS.
Por seguir visitando mi página, no tienen porqué hacerlo en cambio, cuando les cuento mis anécdotas vienen, dan un vistazo, espero que sonrían y se van. Gracias.
Me alegran. Me hacen feliz.
Yo solo espero poder sacarles una sonrisa, es lo único que pretendo.
   Estos seis años, como antes les decía han sido intensos. He pasado por varios cumpleaños, he cambiado de decena, de trabajo, me enamoré y me destrozó el terremoto que dejaste en mi vida, desastre egoísta...
Volví a enamorarme porque como dice mi amiga M, no se le pueden poner diques al mar y se ve que por mucho que uno quiera, al amor tampoco.
Volví a confiar en alguien y un huracán se llevó lo que quedaba.
   Me he caído y a pesar de todo me he levantado, he conocido a personas maravillosas, me he quedado como canta Calamaro, flaca...porque hay gente que es mala y no soporta que cada uno sea como es. Gente tóxica, muy tóxica. A la que no le has hecho nada, pero les basta con que estés para querer hundirte y humillarte a la menor ocasión. Este tipo de gente es mala porque disfrutan con ello y se vanaglorian a la menor ocasión de cómo con una frase, con una palabra pueden hacerte de menos, como si ellos fuesen más. Como si un cargo en absoluto relevante les diese el poder de hacer lo que les de la gana y hablar como les plazca sin ningún tipo de educación. Pobres...tan grandes que se creen y que pequeños son, tanto que han de hacer de menos a otros para sentirse de más...Yo creo que a este tipo de gente de pequeña no le abrazaron bastante. Y están tristes por dentro, por eso han de hacer un esfuerzo mayor por imponerse, por demostrar que están por ¿encima? cuando están a la misma altura que los demás, o a la suya propia, o sea una muy baja. Porque cuando uno es así...no está a la altura de nada.
Pero por favor, perdonen, no hablemos de gentuza que no vale la pena.
   Hablemos de ustedes, que me siguen acompañando.
Hablemos de ustedes, que son y serán siempre los más grandes. Ustedes que durante seis años decidieron parar un momento para dar un vistazo a las teorías de una señorita muy aseñorada, teorías peculiares, eso sí, excéntricas en ocasiones, pero que en el fondo lo único que quieren es sacarles una sonrisa ya que se toman la molestia de pasar por aquí.
Solo deseo decirles que cuando miro sus visitas, porque lo hago como todos y veo que me leen de cualquier lugar del mundo mundial, me emocionan. Supongo que en alguna ocasión les habrá llamado la atención el título del blog, les habrá conducido a mí una búsqueda, una palabra...pero tengo la suerte de poder decir que siempre vuelven.
Gracias por venir. Vuelvan siempre que quieran.
   Ahora, si me lo permiten, quiero darles las gracias a ellas.
A esas que "sufren", los desastres de terremotos, huracanes...los desastres que deja la vida, las emociones y las alegrías.
Ellas que siempre están. Ellas que son pocas pero son las mejores.
Ellas que escuchan historias ilusionada, sin ilusión, que escuchan enfados y que vuelven a escuchar las mismas historias...porque hay veces que no se puede evitar...

 
Ellas también son enormes. Son geniales. Son perfectamente imperfectas cada una en su estilo. Son pilares, son necesarias, son indispensables.
A ellas también les digo gracias.
Por todo y más.
Por estar, por escuchar, por aconsejar, por indignarse...(neneeeee)...ja, ja, ja...por todo.
   En fin...¿qué puedo decirles?...me alegro de cumplir un año más a su lado. Espero que sean muchos más.
Oficialmente ya hemos pasado las crisis de los tres años y la de los cinco, como dicen mis amigas, que no se ponen de acuerdo sobre este tema.
La verdad es que se ponen de acuerdo pocas veces...eso es lo más divertido, así siempre tienes varios puntos de vista...
   De todo corazón, gracias.
 
 
 
 
 
14-09-17
Fotograma, Sexo en Nueva York.




martes, 12 de septiembre de 2017

Café.

   -¿Café?.
Siempre que acabas de comer te lo pregunto. Sé que sí, pero igualmente te lo pregunto por si acaso un día quieres otra cosa.
Voy a la cocina, saco una taza, porque encuentro que es donde hay que tomar el café, menos cuando es con nata y un montón de complementos, que se sirve en vaso de papel.
Saco el bote de cápsulas y elijo una por ti aunque te gustan todas. Como es verano, lo quieres con hielo.
De ese nuevo que has traído, me dices.
   Y voy al congelador, pongo sacarina y dos hielos en la taza y me río de la contradicción, tomas un dulce para acompañar al café, pero eso sí, con sacarina.
Al dejar los hielos en la encimera, miro la bandeja.
Son corazones. Corazones congelados. Y de pronto pienso si el mío también lo está a fuerza de desengaños.


El olor del café inunda la cocina.
Qué bien huele.
Como tú cuando te perfumas.
Una vez dije que no había que fiarse de alguien que no bebiera café...qué paradoja que de una broma saliera una verdad.
   Vierto leche, desnatada, en tu café y los corazones se deshacen.
También pienso que como el mío en ocasiones. Sí, no hago otra cosa que pensar en mí. Será porque tú casi no lo haces.
Te pongo más corazones helados para que enfríen la bebida y cojo uno de tus dulces. Lo pongo todo en un plato que lleva dibujada una estrella, la taza en medio y al lado, el dulce y una cuchara.
Me gusta preparar café, preparar los dulces, prepararlo todo.
A veces cuando no estás sin darme cuenta pregunto en alto ¿café? y luego caigo en la cuenta de que estoy hablando conmigo misma y he de tomar café sola. Entonces hago la misma operación, pero normalmente sin hielos, esas cápsulas las reservo para ti.
Así no veo los corazones congelados. Congelados como estuvo el mío una vez. Tú no lo sabes, no es de esas cosas de las que hablamos. A veces no queda otra que volverse de hielo. Qué triste ¿verdad?...es instinto de supervivencia. Te lo diría muy seria, desafiando con la mirada al que me dijera lo contrario...
Pero un día viene alguien y se produce el deshielo. Así sin avisar. Y ya no eres la misma. Ya nada es lo mismo.
Deshiciste mi corazón antes de que yo lo supiera, aunque seguía congelado.
El deshielo lo manifestó él, el mérito siempre será tuyo
Ya nada es lo mismo aunque no puedes evitar guardar un poco de hielo...por si acaso.
   -¿Quieres café?.
   -Sí, si puede ser con hielo...


13-09-17

jueves, 31 de agosto de 2017

Vamos a la itv

   He de advertirles una cosa, (y mentalmente alzo un dedo), igual no se han dado cuenta en todos estos años, pero soy de queja fácil.
Digo que igual no se habrán dado cuenta, porque claro, seguramente queda a la sombra de mi agradable encanto natural. Y no vayan a decir lo contrario porque también soy de discutir fácil y no me gusta que me lleven la contraria.
   A lo que iba, que no me gusta quejarme, pero odio pasarle la itv al coche.
Ha vuelto a pasar señores, como cada año porque claro, como sabrán no es que tenga un coche último modelo, que ya tiene sus años...y claro, al pobre, como es bonito, quieren verlo todos los años.
Eso o que tienen una foto mía con un cartel debajo que pone "encantadora" y también quieren verme todos los años, porque siempre voy al mismo sitio. Yo creo que es lo segundo.
   El caso es que voy a pedir la cita por internet para ser una de estas personas que utilizan los beneficios de la tecnología...(beneficios ¿saben?, el único beneficio es que puedas comprar la última talla de las Adidas que llevas un año queriendo y encima te las envíen a casa...)...perdón, les decía, que pido la cita por internet, busco un día, estaba ocupado, busco otro, estaba ocupado, miro toda la semana, estaba ocupada...y dos semanas después por fin consigo encontrar un día libre para que me den cita.
Por la mañana. Muy de mañana. Era tan de mañana que me tomé un café y cuando llegamos a la itv lo tenía en los pies.
Digo llegamos, porque me acompañó mi amiga E.
Claro que sí señores, porque a este tipo de espectáculos hay que ir acompañado.
   Llegamos al lugar, nos pasamos de largo, volvemos a recuperar el camino, llegamos al centro donde inspeccionan, aparcamos, vamos a las oficinas, esperamos, esperamos, cari creo que me voy a sacar un café, esperamos...y yo les digo algo, yo quisiera ser como la señora que estaba detrás del mostrador.
Porque yo llegué tal y como se me indicaba, un cuarto de hora antes de la cita. Y ¿para qué?, si ese tiempo lo estuve perdiendo de pie esperando que la señora le gestionase al señor de delante su problema...
Un problema que debía ser enorme dada la lentitud con la que lo resolvió la señora.
Nos toca a nosotras por fin y la señora lenta pero amable nos dice que no hace falta esperar porque ya tenemos hora.
A mí que no me vayan cambiando las normas así sin avisar porque eso el año pasado no ocurrió así. Pero bueno, no pasa nada, nuestra mutua indignación, E y yo nos fuimos al coche a ponernos en la fila de las citas previas.
   Llegó un señor...se dirigió a nosotras...¿tienen cita previa?...y no es por nada, pero si estoy en la cola de las citas previas digo yo que tendré cita ¿no?, pero como voy a la itv y ese señor es el que va a determinar si mi coche la pasa o no, hice lo que tenía que hacer, sonreír con toda mi ortodoncia y decirle que sí.
Pase por la puerta número 2.
Y eso hice.
Pasar.
Pasar y como nadie me dijo que parase en un punto, seguir hacia adelante.
Y entonces pasó. El hombre con su carpeta en la mano y absolutamente asombrado porque no paré, gritó...
   ¿Dónde va, dónde va?, ¡pare!.
Y paré en seco entre asustada y nerviosa, porque yo soy así, de nervio fácil.
   No lo sé, le dije, a mi casa, llego paso y me voy ya.
Y el hombre hizo un amago de sonrisa. Pero un amago señores. Y a mí estas cosas no me gustan. Porque se veía claramente que ese señor no había tomado café por la mañana y que alguien iba a pagar por eso.
   Yo estoy muy nerviosa Cari, le dije a E. Prefiero que venga otra persona y me pase la itv, este señor no me gusta.
Pero claro, resulta que eso no se puede elegir y te toca lo que te toca. (Como muchas cosas en esta vida).
   Abra el capó del coche.
   Perdone lo de antes, es que me he puesto nerviosa, no sé dónde iba...
Menos mal que ya he aprendido dónde está la palanca porque sino no quiero ni imaginarme lo que allí habría podido pasar.
   Y de repente llamaron al señor y se fue al coche de al lado, diciendo espere, con la mano en alto.
¿Dónde pensaba que iba a irme con el coche enseñando sus interioridades y teniendo que pasar por el mini foso?. Y otra cosa les voy a decir, los otros trabajadores nos miraban todo el rato, normal, nadie intenta darse a la fuga en la revisión del coche, lo hacen más en sitios como bancos, tiendas de firma italianas...
   Ya estoy aquí, vamos a ver, dijo.
Ustedes no lo sé, pero a mí que me digan vamos a ver no me gusta. No porque si saca alguna pega al coche ¿qué?.
Y de repente se va hacia un mueblecito con cajones, que no sé lo que guardarán ahí porque dado el tamaño del mueble pocas cosas caben, pero de inmediato llegó con un trapo, se acercó al coche...yo ojiplática mirando a mi amiga...pero ¿qué hace? y ella, te van a mirar el aceite.
Pero el aceite ¿porqué?...
Y todo esto hablando en bajito, a ver si nos oía.
Se llevó el trapo al mueble y trajo una linterna.
Ustedes tendrían que habernos visto, las dos como si nos hubiésemos tragado un palo y yo diciéndole en bajito de nuevo a E, ¿ahora qué hace con la linterna?, ¿qué está mirando?...
Se llevó la linterna, volvió, miró las ruedas...llegó a la puerta de E y le hizo bajar del coche.
   Luego miró el asiento de atrás mientras yo no hacía más que disculparme por llevar una sábana para proteger la tapicería.
Es que tengo un perro ¿sabe? y para que no ensucie la tapicería llevo esto...
(Y yo ¿porqué le estoy contando esto a este señor que no se ha tomado ni un café ni una copa de sentido del humor?).
Llegó a mi sitio, encendió todas las luces, que yo tantas a la vez no había encendido nunca y me dijo, ahora deje las luces como yo las he dejado y ponga el limpia.
Y yo hice lo que él me dijo.
Ahora SÍ, vamos adelante. Y sonrió.
(Menos mal).
Y yo de nuevo, ay perdone, es que cuando vengo me pongo muy nerviosa, normalmente no suelo hacer lo que he hecho...(¿cuántas veces me había disculpado ya?...básicamente todo el rato)...
   Ahora ha de poner las ruedas en estos rodillos, intente no pasarse de largo.
¿Lo ven no?, para una vez que me paso de largo y se conoce que ya iba a pasarme de largo toda la revisión.
Avance, avance...¡pare!.
Acelere, mantenga las revoluciones, frene...(este señor mandaba más que el Sr. Grey en las novelas).
Ahora haga lo mismo con las ruedas traseras...avance, avance...¡pare!. Y otra vez la misma operación.
   Bien, vamos hacia el foso.
   Y es en este instante cuando yo me comporto natural como la vida misma señores. Porque el foso es como Zara en rebajas, me da miedo.
Allí estaba yo mano en alto y con mi amiga como si nos hubiese poseído algo todas rectas.
   ¡Ay a mi eso me pone muy nerviosa, a ver si nos caemos dentro porque con el día que llevamos no me extrañaría nada!.
   Y ahí el señor no tuvo más remedio que reír. Hasta nos reímos nosotras.
   Yo llevo el volante, usted solo  dirija el coche.
(Como si eso fuese a ser una garantía de que una rueda no se fuese al foso)...
   El señor hizo todo lo que se supone que le hacen al coche cuando le miran los bajos, que yo un día quiero bajar al foso a ver lo que hacen ahí, porque a lo mejor le están tocando cosas al coche que no quiere que le toquen.
Y yo no digo nada, pero cuando salió del foso solo decía que no con la cabeza.
   Y yo toda nerviosa, ay Cari que no pasamos la itv, ¿porqué este señor no hace más que decir que no?, ¿es que no cree en la positividad?...
   Esto está mal, dijo acercándose.
   Ay no me diga eso, ¿le han salido muchos problemas?, ay mi pobre coche...
   Esto está mal.
   Ay por favor, ay de verdad.
   ¿Usted pagó la revisión por internet?.
   Sí. Pero dígame, ¿lo que le pasa es grave?.
   No. Es que se ha equivocado y ha pagado de más.
Ustedes saben que este tipo de cosas solo me pasan a mí ¿no?...
   Pero el coche...
   El coche está bien señorita, la revisión ha sido favorable. Lo que ha pasado es que ha pagado mal la revisión y este papel no sirve.
   Cari que tenemos que volver a pasar otra vez todo este tramite...
   Vaya usted a la oficina y ahora se lo arreglaré allí.
   Pero entonces ¿puedo irme ya?...
   Claro que puede...es lo que ha querido hacer nada más entrar...
Y volvimos a aparcar para ir a las oficinas donde estaba la señora lenta pero amable y donde a su vez ya estaba el señor explicándole que había pagado de más, para que vean lo esplendida que soy.
   Lo que ocurre, me decía la señora, es que en lugar de pagar como vehículo de gasolina, has pagado como uno diésel. Como es sábado, esto lo arreglaremos el lunes, al pagarlo con tarjeta se te devolverá del mismo modo.
Vale gracias. Y cogí mis cosas y ya iba a marcharme cuando E que está en todo me dijo, pero Cari ¿y los papeles y la pegatina?, ¿dónde vas?...
¿Dónde iba a ir yo señores?, a tomarme algo porque estaba muy nerviosa.
   Ay sí...mi pegatina, mis papeles...
   Usted solo quiere irse ¿eh?...dijo el señor desde detrás del mostrador...
Qué vergüenza señores...recogí mis papeles y mi pegatina y nos fuimos, por fin.
Hasta que no llegué al bar y me pusieron el pincho de tortilla no estuve tranquila.


Y hasta el año que viene...que esperemos que no esté el mismo señor...




31-08-17

viernes, 9 de junio de 2017

Querido amor...

   Querido amor...
Hoy no hago más que pensar en ti y aunque intento evitarlo, parece que el mundo no hace más que menciones que dirigen mi memoria hacia ti.
Así que inevitablemente, me he puesto a recordarte...y por extensión, a sonreír. Qué lástima.
Qué lástima que no reúna el valor suficiente para volver a decirte que quiero verte. Y el tiempo se me acaba.
Y sé que se acabará y no te habré dicho nada, y una vez más, te irás y no podré verte.
   Al menos no verás que te puedo acariciar con los ojos. Al menos no verás que me encantas por encima de todo. Al menos no verás mis ojos verdosos...al menos no tendré que decirte adiós.
Y eso que me muero por volver a verte, por darte un beso, uno detrás de otro. Ya te lo dije, me debes un beso...pero creo que tú prefieres no recordarlo.
Y en la distancia te pienso, te acaricio y te beso.
Y pienso que me muero por verte. Por acariciarte, por besarte.
Por mirar tus ojos, tu sonrisa, oír tu voz, estar otra vez bajo tu brazo y sentir que me proteges.
   A lo mejor a ti también te gustaría verme, pero eres capaz de controlarlo y que has decidido que no vas a hacerlo, porque ahora eso no entra en tus planes. O a lo mejor todo es una mentira que me invento para convencerme a mí misma...
(...io ti penso ancora, sai?...)
La verdad es que no lo sé.
   Sólo sé que hoy tu recuerdo pesa. Y pesa mucho. Y una vez más se me acaba el tiempo.
No el de decirte que te quiero, eso creo que ya lo sabes. El tiempo de verte antes de que te vayas...
Y me duele tanto...
...tanto que a veces miro tu foto y pienso en silencio, "...no te olvides de mí..."..."recuérdame"...mientras mi cabeza, que va por libre, piensa cosas que no debería pensar...atormentándome a mí misma...qué mala es...no quiero hacerle caso...pero el miedo a veces me gana...
Sólo me queda desear en silencio poder verte antes de que vuelvas a irte...ojala...en este momento no deseo nada más...verte, verte antes de que vuelvas a irte.
Es cierto que no tan lejos como la primera vez, pero te vas...y yo sólo puedo pensar en ti.
En tus ojos avellana, tu brazo que me hace sentir protegida...tus besos...en todos los que me debes...
   Ves?...hoy no era el día para escribir sobre ti...hoy tengo el ánimo revelador...revelador y algo melancólico...
Hoy sólo quiero abrazarte mucho, hoy sólo deseo dormir contigo y poder hacerlo, quedarme muy quieta a tu lado y dormir con una sonrisa, mientras dejo mi olor en una de tus camisetas.
   Querido amor...
Hoy no hago más que pensar en ti y aunque intento evitarlo, parece que el mundo no hace más que menciones que dirigen mi memoria hacia ti...


(01-02-14)
Ilustración, Jordi Labanda.

martes, 23 de mayo de 2017

Sin duda...








Sin duda...así es.
#mirpropiomr.big #elmundoesmejorcontigo #youandme #túyyo #asísí #cosasquemegustan #cosasqueveo #paredesconmensajes #mensajesbonitos.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Un libro para leer...

   Señores, hoy vengo a recomendarles un libro.
Sí, ya saben que soy así, valgo igual para un roto que para un descosido como se suele decir. Y lo mismo les estoy contando que me ha tocado un médico en condiciones como les recomiendo un libro.
   El libro es "La parte escondida del Iceberg", de Màxim Huerta.


Lo que tienen las redes sociales verdad? A veces alguien comparte algo sobre un nuevo libro y el título te llama la atención de algún modo. Después lees el pequeño argumento que ha de invitarte a querer leerlo y de algún modo lo sabes. Sabes que lo quieres leer, que lo tienes que leer.
O tal vez no.
En mi caso señores, lo supe desde la primera frase.
Voy a ir a "la casa grande" y me lo voy a comprar. (La casa grande, como todos ustedes saben y sino se lo recuerdo, son los almacenes del triangulito).
Cosas también de las redes sociales, cuando decidí que iba a adquirir el libro me enteré de que el autor venía a firmarlo a mi cuidad.
Pues compro el libro y que me lo firme. Y así quedó la cosa.
Tendrás que ir pronto, me dijo mi amiga M, porque habrán muchas personas. Quisiera acompañarte, pero no voy a poder...
No pasa nada, iré sola, intentaré estar pronto, ya sabes que siempre tengo el espíritu de llegar pronto, aunque nunca lo consiga.
Al final mi amiga E se apuntó para que no fuese sola, aunque reconozcámoslo, creo que pesó más el hecho de que firmase Màxim...
   El día señalado era un miércoles.
Uno de esos miércoles en que te surgen infinidad de cosas que podrían posponerse pero no pueden. Lo sé, también sé que ustedes lo saben, mi vida es un drama. Porque lo primero de todo era adquirir el libro de E y el mío y ponerme en la cola a esperar la hora de la firma de libros, pero no.
Yo tuve que ir a la casa grande a hacer unas gestiones y pasó lo que pasa siempre en estos casos, que las personas son muy lentas. Y por mucho que tú las mires entrecerrando los ojos y hagas fuerza mental no van más rápido.
Después de eso tenía que ir al aseo. Y digo aseo porque soy una señorita muy aseñorada que lleva varias bolsitas en el bolso con todo lo necesario cuando una sale de casa, un cepillo, gomas del pelo, y que además es como los niños y suponiendo la cola larguísima que me dijo mi amiga M dije, ves y haz pis ahora que luego no podrás.
   Ya se me estaba echando el tiempo encima.
Lo ven no?, a mí no se me echa encima un hombretón tipo Ryan Reynolds no, a mí el tiempo. Y aún tenía que coger un autobús e ir a la otra parte de la ciudad porque estaba justo al otro lado. Y saliendo a toda prisa del centro comercial un señor taxista me dijo, rubita que pierdes el culo. No le respondí porque no tenía tiempo, pero para mis adentros pensé que lo que iba a perder era el autobús.
Llegué a la parada y allí no pasaba el que yo tenía que coger. Perfecto. Iba a ser la última de la cola. Todo me pasa a mí. Todo. No es por dramatizar pero no pueden cambiar el recorrido de una línea así sin avisar.
No pasa nada, cogeré este autobús y luego cogeré otro, porque yo soy una mujer de recursos y tengo un bonobús y una hora para cambiar entre línea y línea.
Y eso hice.
   Y mientras me retocaba en uno de los asientos del final, fui avisando a mi amiga E. Voy para allá. (Al menos no le mentí...). Estoy casi llegando...(vale un poco sí). Y después caí en lo que me dijo el taxista, porque ya saben que soy de análisis fácil.
Y ahora que pienso, me decía, porqué me dice que pierdo el culo?, es que se me cae o algo?, si justamente me he puesto estos vaqueros que son bien...lo que me faltaba, que se me caiga también eso...de verdad...
   Llegué con tiempo suficiente a la librería y entré con prisa por un lado haciendo ver a la cola de personas que no iba a colarme, sino comprar el libro.
Entré con tanta prisa que no lo vi. Ay que no quedan. Ya está. De verdad, tres autobuses, la cari (mi amiga E) que va a venir y no están ni mi libro ni el suyo. De verdad que yo no digo nada, pero es que todo a de pasar hoy..., tendrían que haberlo previsto y tenerlos expuestos para que las personas los encontremos enseguida y si ahora no hay yo qué hago?, le digo a E que no venga?, si ya ha salido y además...me silencié a mí misma porque efectivamente los libros estaban expuestos para que a las personas les fuese fácil encontrarlos y acceder a ellos.
(Era evidente que alguien invisible los había colocado ahí cuando me había girado porque antes no estaban).
   Cogí el ejemplar de E y el mío, acariciándolo como queriendo decir, ahora ya eres mío, ya no te vas a quedar aquí en la librería...y salí a la cola.
Sois las últimas?, un grupo de chicas muy dicharacheras me contestó afirmativamente y así pasé a ser la última de la fila.
Odio ser la última. Sobre todo porque en mi cabeza empecé a pensar que a ver si íbamos a ser demasiados y al escritor no le daba tiempo a firmarme el libro, a ver si se cortaba la cola justo en mi sitio y les firmaba a todos menos a mí...vamos, lo que se suele pensar en un momento así, todos lo hacen no?...
Al instante llegó una señora con una chaqueta ideal, que yo creo que era de Zara de hace un año o así una tipo Chanel de estas que son multicolor y preciosas..., eres la última?, y sonriendo le dije que sí a ella y su chaqueta bonita.
   Lo que son las cosas no creen?, pasado un instante me puse a hablar con ella. Un poco por ser simpática, un poco porque las dos estábamos solas, un poco por no oír sólo a las chicas de delante que se estaban comiendo un helado carísimo, tal y como habían gritado. Es que es italiano, aclaró una al resto, como justificando su precio.
Entonces estará buenísimo, pensé yo mirando el helado de chocolate con forma de flor que llevaba la chica.
Mira, estamos mejorando, me dije, han dicho italiano y no he pensado en ti. Bien por mí. Al ser alérgica al chocolate, me afecta más el lugar de procedencia que el sabor.
Eso sí, al decir que era helado italiano no pude evitar recordar ese helado de coco en Roma. Ay Roma...
   Minutos antes de empezar la firma un hombre miraba la cola, un hombretón, voy a precisar...y como si la cosa no fuera con él, saludó a la fila diciendo, hola, cuánta gente, gracias por venir.
No se puede ser más ideal que Màxim y su manera de pasar por entre nosotros.
Llegó E y me encontró en el mismo lugar en el que estaba cuando la llamé para decirle que estaba en la cola enfrente de un establecimiento determinado. La fila no avanza...decíamos la señora de la chaqueta ideal y yo...
Al cabo de un rato avanzamos...ya casi llegaba nuestro turno para la firma.
   Màxim le firmó el libro a E mientras yo tenía el mío entre las manos apretándolo como si me lo fuesen a quitar.
   Es el primero que lees?, me dijo.
(Se me debe notar porque lo cojo como si fuese la carpeta cuando iba a clase o se me debe notar en los ojos, que siempre me delatan...).
   Te dije que sí y contestaste un, pues...a lo que yo añadí si iba a llorar mucho. Es que estoy un poco..."sensible"...
Lo que hace el no conocer al otro no?, a veces damos información que a cualquier otro no daríamos. Eso y que Màxim es tremendamente cercano.
Tras esa revelación y firmarme el libro, dijo algo más que me guardo para mí y volví a coger el libro entre mis manos como si me lo fuesen a quitar.
   No voy a contarles de qué trata el libro, sólo de las sensaciones que me ha provocado a mí.
He llorado, sí. Porque estoy..."sensible"...y porque de algún modo aunque no quieras, te toca. Porque el autor te hace cómplice de algún modo, porque te es cercano, porque te hace recordar, porque "te toca".
Es un libro que hace que recuerdes, es un libro que no quieres que termine, que te atrapa, que disfrutas...y que cuando terminas, tal vez sonrías o tal vez suspires.
Lo que sí que tengo claro es que lo tienen que leer.
Háganlo...les va a encantar.



17-05-17