sábado, 14 de julio de 2018

Feliz cumpleaños.

   Muchas personas dicen que con el tiempo las cosas se olvidan.
Yo no puedo olvidarme de que hoy habría sido tu cumpleaños. Con el tiempo las cosas duelen menos, dicen. No, con el tiempo aprendes a vivir con el dolor, pero no significa que deje de doler.
A veces, cuando te echo mucho de menos, me pregunto cómo sería la vida si estuvieras aquí. ¿Habría cometido los mismos errores?. ¿Te habría hecho caso cuando me hubieses dicho, "hija la vas a cagar"?, seguramente no.
¿Sabes que ya se pueden comprar estrellas?, sí, se puede. Al final me quedé sin la estrella que te pedí y sin ti.
Hoy en casa hacemos como que no sabemos el día que es, debemos pensar que si no lo decimos no está pasando, que no es tu cumpleaños. Yo pongo fotos de los dos porque aparte de los recuerdos, es lo único que me queda de ti. Hoy no voy a sacar tu botella de perfume para olerla, porque sigue conservando ese olor. Hoy no puedo.
Siempre pensé que conforme me fuese haciendo mayor podría ganarle la partida al dolor, a la ausencia y qué va...al contrario. Tu ausencia me aplasta cada año más. Envidio a todas esas personas que tienen a sus padres al lado. ¿Suena mal?, ¿qué voy a decir?...no lo siento. Me dan envidia.
No puedo escribir. Las lágrimas no me dejan. Me duele.
Nos enseñaste a ser fuertes y a veces es agotador, así que de vez en cuando, me dejo llevar por las lágrimas aunque nadie me cuide. Me cuido yo, ya estoy acostumbrada. Me acostumbre cuando te fuiste, aunque uno nunca llega a acostumbrarse ¿verdad?.
Te quiero. Te echo de menos.
Nunca te lo dije y ahora no sé decirlo porque cuando lo digo tengo miedo.
Qué ignorante ¿verdad?, pensé que siempre estarías y que te lo podría decir en cualquier momento. Qué revés de la vida...ahora da igual cuánto te lo diga porque no estás para escucharlo. Aunque yo miro al cielo y te lo digo. Es lo único que me queda, pensar que de algún modo me escuchas. Es la fantasía que quise creerme cuando te fuiste. Necesitaba creerla. ¿Lo entiendes verdad?. Ahora estás con la estrella que te pedía que me comprases.
No puedo escribirte más. Estoy llorando ya demasiado y se me están poniendo los ojos más verdes que marrones. Verdes como los tuyos. Lo siento, no puedo seguir.
Sólo quería que supieras que aunque no lo digamos, los tres sabemos el día que es hoy. No hablaremos de ello, porque como yo digo, si no lo dices no está pasando. Pero sabemos el día que es.
No te olvidamos.
¿Mi mayor tesoro?, parecerme cada día más a ti aunque no lo estés viendo. Pero yo seguiré pensando que sí. Es mi propia fantasía, cada uno tiene la suya ¿no?.
Feliz cumpleaños papá, te quiero.

lunes, 26 de febrero de 2018

La maleta de cabina no existe.

   Acabo de terminar una nota de voz para mi amiga E. De un minuto, esta ha sido breve. Ahora me he puesto a escucharla yo, porque me gusta escucharme y preguntarme si mi voz se oye así desde fuera. Y sí. Se oye así desde fuera. Qué vergüenza.
El caso es que venía tranquilizándola porque se va de viaje. Pero no está nerviosa por el viaje, no. Está nerviosa por la maleta.
Lo sé, sé que de este tema hemos hablado, pero hay que volver ha hablar.
Yo no entendía muy bien, porque me ha cogido en el trabajo y he tenido que escucharla a plazos y contestar sin desarrollarme, cosa que como ya saben no me gusta nada, pero cuando he salido he aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid y que de camino al autobús hay un trozo porque me he quedado sin la moto que la tiene el mecánico, porque tiene que arreglar algo, no sé muy bien el qué, pero la semana pasada estuve y me dijo que tenía algo por dentro.
Pues corazón, pensé yo. ¿Qué va a tener mi moto sino?. Lo que estará es malita del corazón porque le gusta el hijo del mecánico y quiere quedarse allí. El hijo del mecánico que por cierto parece un dibujo de Jordi Labanda y cuando se ríe tiene una sonrisa muy grande.
El caso, que me despisto, que como no voy en moto a trabajar, tengo que coger el autobús. Y para coger el autobús he de cruzar la casa grande, o sea, el triangulito. El triangulito y una tienda muy grande del grupo Inditex que ya paso sin mirar.
Lo que les estaba contando, que me manda unas notas de voz y yo sin poder contestar ampliamente, así que aprovechando que tenía un camino y que quería ver unas botas de agua pues dije voy a escucharla bien, porque veo que está nerviosa y así la tranquilizo, le cuento lo de las botas y que ella me refuerce esa compra que ya está hecha.
   Pues resulta que se va de viaje. Y claro, ¿qué pasa cuando uno viaja?, que ha de facturar maleta. Bueno, que se ha de facturar maleta es algo que yo doy por hecho, pero me ha dicho que no, que no es algo que haya que dar por hecho, que hay personas que no facturan.
Yo me he quedado tan sorprendida que me he parado en seco en mitad de la calle, justo al lado de una tienda que no me gusta, menos mal. Y he tenido que cortar su nota de voz para hacer una yo preguntándole si eso que me decía era verdad.
   Y la pobre a unos días de irse está agobiada, abrumada, preocupada, abatida y sofocada. Sí. He buscado todos los sinónimos y los he vomitado aquí. Y me he dejado alguno porque ya saben que no me gusta extenderme.
La cuestión es que, lógicamente, no le caben las cosas en la maleta.

   Y yo como buena amiga he intentado tranquilizarla diciéndole que doble más la ropa. Y que facture.
Y ella seguía en su desazón, que si tenía que llevarse los ocho pares de zapatos, que si podía dejar uno, unas sandalias que se compró el año pasado muy bonitas por cierto, pero que todo lo demás ha de llevarlo.
Yo me he puesto en su lugar, que no en sus zapatos porque no gastamos el mismo número y le he dicho que ya puestos, donde caben siete caben ocho y que esas sandalias debían ver mundo.
Después le he aclarado un asunto mientras pedía mis botas de agua rojas tan necesarias en mi ciudad, que siempre diluvia y que me llevo sin probar...hale, a por todas, luego tendré que volver a por un número más y como no haya en rojo...eso sí que va a ser un drama y no el de la maleta.
   El asunto que he tenido que aclararle no ha sido otro que una fantasía que nos han querido vender. El de la maleta de cabina. La maleta de cabina es una mentira. La maleta de cabina es una maleta de fin de semana corto, es decir, de fin de semana de personas que trabajan en el comercio y el sábado van de turno de mañana y pueden salir de viaje por la tarde.
La maleta de cabina la inventó un piloto que estaba harto de esperar a que cargasen las maletas en los aviones y decidió que la gente tenía que viajar con poco peso y con poca ropa.
En conclusión, la maleta de cabina NO EXISTE. Y así se lo he dicho a ella.
   Y es en ese punto cuando las dos coincidimos y en la distancia pero en la cercanía de las notas de voz de WhatsApp nos ponemos de acuerdo.
Ella constata la buena compra de las botas rojas y apoya el hecho de que la maleta de cabina no existe. Son los padres, añade ella.
Y aquí se abre un debate que yo le he dicho a ella y que quiero que alguien me aclare.
   Si el máximo de peso de una maleta facturada son veinte kilos, ¿en esos kilos cuenta el peso de la maleta?, porque la de ustedes no sé, pero mi maleta pesa. Y si pesa cinco o seis kilos ya me están quitando kilos de maleta, de espacio, de ropa y de outfits como dice ella.
Me ha dicho que va a compartir maleta y llevará otra de mano. ¿Lo ven no?, que no existe digo. La llaman de mano porque es pequeña, han querido ponerle el sobrenombre de "de cabina" para hacerla más bonita, pero es una mentira.
Yo lo de compartir maleta tampoco lo veo cómodo, porque siempre hay una persona que quiere meter más ropa que tú en la maleta compartida. Y a mí llámenme egoísta o lo que quieran, pero con  dos que se quieran uno que llene de más la maleta es suficiente. Y en este caso debo ser yo.
Como quiero tranquilizarla y ya tengo mis botas le he dicho que es una opción. Pero lo he dicho con la boca pequeña. Y me ha insistido en que hay personas que no facturan, que no sabe cómo pueden hacerlo.
   Las personas que no facturan ni son personas ni son ná. He dicho muy dignamente mientras me perseguía por las escaleras mecánicas el dependiente que me ha vendido las botas porque me he dejado un spray para limpiarlas. Que se note que tenemos la cabeza en el sitio y la tarjeta en la cartera.
Porque este tipo de personas...¿qué hacen?, ¿llevan dos mudas de ropa interior, la lavan a mano y la dejan colgando en el grifo de la ducha del hotel?, ¿llevan siempre la misma ropa?, es que ustedes han de darse cuenta de una cosa, cuando decimos, vamos a la playa...habrá que llevar una toalla de playa ¿no?, pues eso ya ocupa gran parte de la maleta...es que si no entendemos algo tan básico como eso...
Yo le he aconsejado que se haga una lista y ya que aproveche y la haga a colores, con las cosas prioritarias, las secundarias y los ¿y si?.
No, no, los por si acaso no existen para nosotras. No simplificamos en maleta pero sí en frases.
¿Y si me ensucio?, ¿y si refresca?, ¿y si hace calor?, ¿y si hace frío?, ¿y si he de cambiarme de ropa para ir a cenar?, ¿y si, y si?...
Nota de voz:
"Haz eso que te he dicho, lo de la lista y los "y sis", ahora te sigo hablando que he de cambiar de número las botas, como no haya en rojo verás...".




26-02-18

martes, 16 de enero de 2018

Lo que no te dije pero ya sabías.

   A veces no puedes decir lo que sientes, o no sabes hacerlo de otro modo que no sea escribiendo y fotografiando cosas bonitas.
Un día, respiras hondo y dices lo que has callado.


    "A ti por ser mi inspiración. Por estar cuando te lo pido y cuando no lo hago...(o sea siempre). Por ser y no ser, gracias. Por hacerme verbalizar lo que ya sabías, por escuchar lo que te dije y saber lo que no te dije. Lo confieso, tenías razón...pero claro, tú ya lo sabías."




Tú eres el edificio Chrysler.
Tú.
Mi libro para ti. 
Una declaración de amor firmada por mí, para siempre para ti.



16-01-18

viernes, 29 de diciembre de 2017

Ciao, ciao 2017

   Queridos amigos, otro año más se nos va.
¿A ustedes les ha pasado como a mí, que prácticamente no me he dado cuenta?, que parece que ayer era el final del verano?...
Aquí me encuentro, con mi nuevo ordenador, despidiéndome de ustedes a tres días de que el año se acabe.
Sí, nuevo ordenador por fin. Cuántas y cuántas veces les habré dicho que tenía que comprarme uno...pues como se suele decir, al final todo llega. No es azul. No lo había. Bueno, en realidad sí, pero el que tengo ahora y con el que les escribo, era un poco mejor, o eso dijo el chico, que yo de esto no entiendo nada. En realidad primero lo dijo mi propio Mr. Big, que es del único del que me fío y el que después ha de explicarme cómo funciona el ordenador.
 El dependiente sólo dijo que era bueno aunque era color verde menta, pero que eso no era importante. No lo será para usted, pensé para mí misma...
En fin, que aquí estoy muchos meses después de la última vez que les escribí, con mi ordenador verde menta, para despedir el año con unas letras.
   Llegados a este punto del calendario, todos hacemos balance ¿no creen?, aunque sea un minuto.
Yo también por supuesto. Yo hago balances hasta de los balances.
A mí particularmente este año se me ha pasado volando por momentos. Como con todo, dirán ustedes. Efectivamente. En otros momentos el tiempo se me ha hecho eterno. Los días no pasaban, las semanas, los meses andaban como una tortuga.
Hoy dentro de mi balance y con la música de Yurima de fondo, recuerdo ciertas pinceladas que han marcado un año de transición, de aprendizaje, en ocasiones de dolor y en ocasiones de alegría.
   Hoy me siento un poco Ebenezer Scrooge. Y no porque odie la navidad. No lo hago. Sino por las visitas de los fantasmas. Me siento un poco Matthew Mcconaughey en la película "Los fantasmas de mis ex novias". Ando a la espera del fantasma del futuro.
Pues sí. He de ponerle el humor al año y decirles que me siento así. El principio del año comenzó así, con la visita del fantasma de un ex...loquesea...porque no era ni novio, ni amigo, ni ná...pero algo así era...nada y todo junto. Él y su clase para enseñarme a su pareja...clase que se dejó en la calle y de la que tanto presume...se conoce que la fue perdiendo por el camino mientras decidió que era necesario que la conociese aunque no me la llegó a presentar mientras ella y yo nos mirábamos confusas sin saber si debíamos presentarnos o no...
   El final...ha sido parecido pero no igual.
Decía una canción que a mi amiga S y a mí nos daba mucha risa, "...mira lo que se avecina a la vuelta de la esquina...", en todo el tiempo que tiene la canción nunca se nos avecinó nada a la vuelta de ninguna esquina aunque en ciertas esquinas que nos tocaban de cerca lo cantábamos...
Lo que es la vida ¿verdad?, un día llega una esquina y sin que te lo esperes, resulta que sí, que se avecina algo o más bien alguien que nunca podrías pensar que ibas a encontrar.
Otro fantasma del pasado. Lo que es la vida, les decía, este fantasma del pasado casi podría vincularse al futuro. El futuro que habría tenido...y de inmediato pensé que me alegraba de no tener un presente con esa persona.
   En un capítulo de Sexo en Nueva York, Carrie le dice, no recuerdo si a Samantha o Miranda, "...si fuera elegante se habría ido de la ciudad...". Y yo que soy muy de Carrie, de Sexo en Nueva York y de hacerme películas en mi cabeza le dije lo mismo a mi amiga Mj, a la que retuve de la manga del abrigo porque no sabía si lo que estaba viendo era real o me lo estaba imaginando. Si fuera elegante se habría quedado en su ciudad y no habría venido a la mía.
No me molesta que viva donde vivo yo, ni me molesta que tenga los hijos que dijo que íbamos a tener. De hecho, no me molesta nada. Lo vi y no me molestó nada. La cantidad de veces que había imaginado en mi cabeza ese encuentro, cómo sería, qué le diría...Y al final las cosas no son como uno las planea en su cabeza porque lo vi, pasé por su lado y no le hablé. Pero es que no tenía nada que decirle.
   Lo que es la vida, ¿verdad?, dice mi amiga E que estas cosas pasan para que cerremos capítulos. Que por eso me pasó a principio de año y al final. Mi amiga E y yo somos de teoría fácil. Tan fácil que tenemos una para casi todo.
   Supongo que llegados a este punto tengo que decirle a la vida que gracias. Gracias por enseñarme cómo son los fantasmas que me rodean. Sin educación, sin miras más allá de su móvil.
No, no me excluyo de imperfecta. Pero les aseguro que en estos casos a mí se me pueden achacar menos fallos que a ellos. Al menos yo nunca les mentí.
   Empezando por el principio y siguiendo por el final, solo nos queda una horquilla de muchos meses en medio de un año revuelto. Sí, ya les he dicho que soy de hacer balances y que ahora toca hacerlo.
No es una imposición, aunque no quieran ya saben que ustedes también lo van a hacer. Cerrarán los
ojos mirarán hacia la derecha que creo recordar que es hacia donde miramos cuando recordamos algo, y mentalmente pasarán los días, los meses o los recuerdos de este año.
   Yo recordaré que un día me libré de una persona mala que disfrutaba haciendo daño. Que recuperé mi vida.
Que me dejaste y la primavera no era bonita. Que te echaba de menos cada día.
   Que tuve la suerte de ir a una firma de libros de un grandísimo escritor, Màxim Huerta, que compré su libro con ilusión, la poca que me quedaba y que me sumergí a pequeñas dosis para hacerlo durar, en su gran libro.
Que lloré mares leyéndolo. Por ti, por mí, por nosotros, por todo lo que había callado, quería decirte y no te dije.
Que antes de que llegase el verano, la primavera volvió a florecer. Que te dije te quiero como un regalo que me hacía a mí misma mirándote a los ojos. Que me devolviste el regalo sin envolver y sin avisar...que quise huir y que afortunadamente no me dejaste hacerlo. Y después de eso no te has ido, que es el mayor regalo que tengo yo. Porque los miedos a veces no se van.
A partir de ahí solo recuerdo hacer fotos, escribir y escribir sobre ti.
Seguir el impulso de Mj diciendo que debería hacer esas fotos realidad, hablar con S, crear un proyecto que habla de ti. De lo que ya sabías pero no te dije.
Las hojas del calendario fueron volando, llegó el otoño, los árboles se desnudaron, con el frío llegó un proyecto que me dio calor.
Un libro que nace de todo aquello que no te dije, pero ya sabías. 
http://www.pasionporloslibros.es/lo-que-no-te-dije-pero-ya-sabias/
   Dice mi amiga E que ya soy escritora porque he publicado un libro...ella que me ve como una Carrie Bradshaw con su propio Mr.Big, hashtag que he acuñado en muchas de mis fotos que sin que tú lo sepas o tal vez sí, hablan de ti. De mí, de nosotros.
Ella...tan Charlotte...y es que al final todos somos un poco de película...
En fin...cosas que pasan en todo un año...momentos alegres y momentos que no lo son tanto. Risas y llantos que conforman doce meses...situaciones por las que aunque no queramos o entendamos, hay que pasar, momentos de los que aprendemos.
   El próximo año no sé cómo se presenta.
Bueno, un poco sí. Embargadas por el momento, mi amiga S ha decidido que tengo que hacer una exposición de fotografías y yo que soy muy Carrie, muy aries y muy yo, le he dicho que sí. Que la haré. Porque en el fondo me encantan los retos. Y me encanta decirle al mundo lo que ya sabías pero no te dije, aunque ya te lo diga.
Y me encanta mirarte y ver cómo me miras.
¿Sabes?, yo también veo como miras, no solamente es cosa tuya. Aunque a mí se me note más.
   Gracias a este año por enseñarme que las personas no son lo que parecen. Que un traje no te hace señor, un cargo no te da poder aunque te empeñes enana, un buen colegio no te da educación y la distancia no es el olvido, aunque eso nosotros no lo sabremos ¿verdad?, a no ser que giremos otra esquina y nos demos de bruces con nuestro presente.
Gracias a este año por permitirme tener a mi lado a personas con mayúscula. Personas que me quieren como soy. O a pesar de como soy...jajajaja, con mis rarezas, mis darle mil vueltas a las cosas, mis teorías y mi manera de ser.
Gracias a ti. Ya lo fotografié y era la única realidad. No había anestesia suficiente para calmar tanto dolor. Ya lo sabes pero te lo digo, es imposible no quererte.
   El año que viene llega lleno de teorías y posibilidades en mi cabecita loca...
Una exposición de fotografía, querida Sonia. Te haré caso y la haré. Tal vez un nuevo libro, un cuento infantil...
Una esperanza de poder decir TÚ ERES EL EDIFICIO CHRYSLER.
Y sobre todo la certeza de que lo voy a vivir rodeada de las personas que me hacen ser mejor, que sacan lo mejor de mí, que creen en mí y me hacen siempre sonreír.
   Espero que tengan un feliz año lleno de ilusiones, nuevos proyectos, alegrías y momentos inolvidables.
     Por un feliz 2018!!!

sábado, 21 de octubre de 2017

Tia

   El refranero español es una fuente de recursos inagotable.
No es algo de lo que les informo, solo lo comento. Entre todos los que nos podemos encontrar, hay uno en particular que me horroriza, se lo comento porque es la típica frase que he tenido que escuchar en alguna ocasión.
   "A quien dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos".
Desconozco si me lo decían a modo de mofa, con condescendencia o de vayan a saber ustedes qué.
Yo por supuesto no estoy nada de acuerdo, ni con el refrán ni con lo que dice, el diablo les aseguro que no es tan malo. El diablo te hace otro tipo de regalos...vayan ustedes haciendo uso de memoria y seguro que les sale algo peor que un sobrino...no sé...una mala suegra, un dolor de muelas, la declaración de hacienda a hipotecar, un ex italiano...
¿Lo ven?, el diablo no puede darnos sobrinos como castigo a los que no tenemos hijos.
Yo particularmente me rio mucho cuando me dicen algo así.
Antes que nada he de apercibirles de que socialmente ya no valgo para ser madre. Se me ha pasado el arroz, de hecho se me han pasado el arroz, las judías, los garrofones y todos los ingredientes que lleva una paella, porque como soy valenciana tiro para casa. Hay muchos más ingredientes y tópicos, pero como no he hecho una paella nunca no se los voy a nombrar. Los tópicos tampoco, en este momento no me apetece.
   Y qué bonita la sociedad ¿eh?...aaaaay todos creyendo que hemos avanzado y llegadas a una edad si no has procreado, no sirves, eres una egoísta por no querer ser madre, eres rara, te pasa "algo" así en indefinido, te vas a quedar para vestir santos, (que digo yo una cosa, yo cuando he pisado una iglesia aunque el diablo me ha hecho "regalos" del tipo ex italiano y sobrinos, he visto a todos los santos vestidos y ninguna mujer vistiéndolos, yo para mí que deben venir vestidos ya de fábrica...) y alguna que otra más que en este momento no recuerdo pero porque las he olvidado, no porque no me las hayan dicho para ridiculizarme o dejarme en evidencia...aaay esta clase de persona que se deja en evidencia ella haciendo estos comentarios y ni siquiera lo sabe...que alguien se lo diga por Dior...
   Mi amiga Anabel es madre. Y trabajadora. Porque es importante aclarar esto a tenor de las fotos que dice mi amiga Estefanía que ve en IG y demás redes sociales de madres ideales, sin un pelo fuera del sitio y con las mechas perfectamente hechas. A mi amiga Anabel esto no le pasa, porque no lleva mechas. Y porque es persona. Y porque no tiene detrás una señora que le ayude a criar a sus hijos para que ella se pueda venir conmigo a tomarse un café y que le cuente que mi ex es idiota. Entre otras cosas porque ya lo sabía, ya me había apercibido o ya lo veía venir...
Los hijos de mi amiga Anabel se ensucian como el resto de niños. Bueno, según ella si algún día yo tengo hijos no estarán sucios nunca.
Esta imagen impoluta que tiene de mí tengo que decirles que me apasiona. Cuando veo a sus hijos manchados suelto un aaay y me tapo la boca como si hubiese dicho un pecado de esos de los que te absuelven en las iglesias donde visten a los santos. En ese momento, ella me recuerda que, como ustedes ya saben y las madres más, los niños se ensucian. Y después me avisa de que aunque yo no quiera los míos también lo harán. ( A mí esto me resulta incómodo de imaginar, no veo a mis hijos vestidos con su camiseta de GAP y la susodicha llena de churritones). Que ¿porqué imagino a mis hijos vestidos de GAP?,  por favor...porque soy yo. Y porque su marido no me deja que les compre ropa a los suyos entonces he de imaginar a los futuros imaginarios hijos míos. No es que no me deje, ya sabe que tarde o temprano lo haré...es dilatar en el tiempo algo que va a pasar Juan Carlos, esto es así.
Después mi otra amiga, Sonia, apunta que no, que los míos no se mancharán porque sucederá como cuando vamos a la playa, que mi toalla está libre de arena y la suya parece el plato de rebozado de las croquetas.
Entre este debate, mi amiga Pilar se limita a reír y levantar la copa de vino brindando por nosotras.
   Pero a lo que iba, perdonen, que me disperso hablando de cosas que no tienen que ver con el tema y luego dicen que no sé resumir y me pierdo.
(Bueno que me pierdo ya lo saben internacionalmente, pero es otro tipo de pérdida...a lo que iba).
   Que el diablo te regala sobrinos cuando no tienes hijos.
Y ¿porqué no regala bolsos de Prada?...es que no pregunta nunca y sobre todo no te da el ticket para cambiarlo si no te gusta. Esto hay que hablarlo con el diablo...que al fin y al cabo a Italia salíamos en mi caso...
   El caso es que se habla mucho de ser madre, últimamente se habla hasta demasiado. Y madres del mundo de IG, no se preocupen, sabemos que son reales. Ustedes me refiero. Sus fotos de happy day y todo impoluto no, pero no pasa nada, hasta Mario Testino tiene detrás de sus magnificas fotos un desastre previo y fotos que no sirven hasta que da con la perfecta.
Les decía, perdonen de nuevo, que se habla mucho de ser madre, pero poco de ser tía.
   Y ser tía...ser tía es lo más.
Yo tengo la suerte de ser tía de tres personajes...sí...os llamo personajes porque sé que me vais a leer...jejeje...
Son los mejores sobrinos del mundo. Y ustedes, tíos que me leen dirán, no, son los míos. Estoy de acuerdo. Pero los míos más.
Los tengo de diferentes edades y tamaños. Lo importante es que los tres tienen claro que la tía Raquel no va a ser mayor nunca.
Y como son muy listos así me lo hacen saber. De hecho, la situación más cercana se produjo hace una semana...hay en el aire un viaje a Port Aventura, un parque de atracciones, y mi sobrino pequeño me preguntó si iba a atreverme a subir a una montaña rusa que te pone cabeza abajo.
Yo francamente soy atrevida para otras cosas, para esas no pero como no quise explicárselo porque es muy preguntón simplemente le contesté que no iba a poder porque me daría mucho miedo.
Él como es muy listo me aclaró que no tenía que preocuparme porque seguramente no me iban a dejar subir. Yo le dije que por edad podía subir y él me contestó que no era una cuestión de edad, era de altura.
Y puestos a elegir, prefiero que me llamen bajita a mayor. ¿Lo ven no?, pues esto ha sido fruto de un trabajo desde niño explicándole que la tía Raquel no será mayor nunca...cosa que sus primas ya tienen muy asumido.
   Porque ser tía es un trabajo no remunerado. Como el de ser madre pero más tranquilo.
Supongo que no hace falta que les aclare que no estoy comparando una cosa con otra, pero lo voy a hacer porque hay gente muy puntillosa.
No puedo hablar de lo que cuesta ser madre y del amor de madre. No soy madre. Solo soy tía.
Por eso hoy hablo del amor de tía y de lo divertido que es serlo. Porque generalmente lo eres de manera puntual y por un rato.
Pero qué rato...
   La primera vez que me dijeron que iba a ser tía estuve dos horas llorando de la emoción. La segunda volví a llorar de nuevo, además iba a convertirme en madrina. La tercera tampoco dejó de hacerme la misma ilusión...y producirme los mismos lloros.
Mis sobrinos ya no son bebés. Han crecido mucho. Han crecido tanto que dos de ellos ya son más altos que yo y el tercero seguro que el año que viene lo consigue. De hecho si se lo propusiera me cogería en brazos, pero no le dejo...
Mis sobrinos tienen los apodos que les he ido asignando. Mis sobrinos son capaces de convertir mi día gris en un día con sol, de hacerme sonreír con un mensaje.
   El amor de tía es especial. Una tía es un vínculo, una segunda madre en algunos casos, alguien adulto a quien contarle tus cosas, a veces alguien a quien contarle cosas que no le contarías a tu madre. Un confidente.  
¿Saben?, eso siento yo con mi tía.
Y por la relación que tengo con ella, siempre quise que la mía con mis sobrinos fuese así. De confianza, de confidencias, de secretos compartidos que confío que se quedarán donde se los conté. Una tía que sabe escucharme, que me aconseja sin imponer bajo su punto de vista y su madurez.
Esa es la clase de tía en la que yo siempre me he querido convertir, tía. Una tía como tú lo eres para mí.
Y a mis...kajdfk años, creo que lo he conseguido.
Sí, lo confieso, miro a mis sobrinos y no me los termino. Es una mezcla de satisfacción, protección y orgullo.
Puede que no esté de acuerdo con todas sus decisiones, pero las respeto. Y siempre intento mediar cuando las cosas se complican, cuando me ponen en el punto de ¿ quién tiene razón los papás o yo?...
Sufro cuando sufren y no quiero que nada ni nadie les haga daño. No quiero que lo pasen mal pero entiendo que deben pasar por ciertos lances que yo misma he pasado. Tal vez por eso no quiero que lo hagan, porque sé lo que duele. Pero como decía aquella canción, "...la vida es así..."...y han de pasar por ciertas cosas. Aunque duelan.
Un sobrino es un regalo que te da la vida, como los recuerdos que te dejan ellos.
¿Saben?, yo no pretendo ser la mejor tía. Solo ser alguien a quien, en un momento dado, recuerden con cariño y amor.
Alguien que quiere estar ahí, en sus vidas, formar parte de ellas, ser confidente, cómplice...y creo que hasta el momento, tengo la suerte de serlo.


Alguien que cuando cumple años recibe esta clase de regalos, con un tiburón incluido, porque mi sobrino sabe que me encantan los tiburones blancos.


A quien le dicen te quiero solo porque sí.


Poco más puedo decir, no porque no quiera, sino porque me embarga la emoción y no puedo escribir más.
Os quise desde antes de conoceros. No lo olvidéis jamás.


Pd. : Querida C., lo que pasa a la hora del aperitivo, se queda en el aperitivo. Ese siempre será nuestro lugar especial.
N. no puedo quererte más. Cualquiera querría tener una ahijada como tú, pero no todos pueden.
Mini M. eres un tortillo, te quiero.



21-10-17
R.




lunes, 2 de octubre de 2017

La pregunta.

   Siempre que paseo al perro llegamos a un muro que tiene escrita una pregunta.
               ¿Eres feliz?
                   Yes.
                   No.
Así de simple. Con sus dos signos de interrogación, cosa que me choca con sus opciones de respuesta, en inglés.
Para los signos de interrogación tan de España y para las respuestas no. No es que sea importante, es simplemente que me llama la atención.
Todos los días que veo esa pregunta me imagino cruzando la calle con un rotulador de punta gorda y marcando la casilla correspondiente.
Imagino que la respuesta dependería del día, de la hora, del momento...
   Es una pregunta sencilla. Con sus sencillas respuestas.
Es sencilla como la mayoría de cosas lo son, pero el ser humano nos empeñamos en complicarlo todo demasiado.
Yo creo que de no ser una persona tan analítica me conformaría con el yes, no de la pared. Y no añadiría dentro de mi cabeza un..."no lo sé", un "depende", un "a días" y todas las variantes que las personas que no nos ceñimos a lo simple podemos imaginar.
   Las cosas son muy simples. Ya me lo dice mi mejor amigo, que no me complique, que todo es simple.
Yo quisiera ver las cosas como él. Me ahorraría muchos dolores de cabeza. Pero no sé hacerlo. Así ando, divagando sobre las cosas importantes o no y analizando más de lo preciso y necesario.
   ¿Eres feliz?.
Las redes sociales, las revistas femeninas, los programas de la tele nos instan a ser felices. Tenemos la obligación moral de ser felices y si no le eres te lo inventas o lo finges, que también está muy de moda.
¿Qué es ser feliz?. ¿Leer una frase de motivación a diario me va a transportar a esa felicidad?. ¿Qué se necesita para ser feliz?.
Hay personas que son felices con un gran coche, una gran casa, un apartamento en Torrevieja, Alicante.
Otras apostillan un, "ten un hijo, que dan la felicidad", "ten un novio/a que así serás más feliz"...
Y esas mismas redes sociales, revistas femeninas, programas de televisión que nos están instando a ser felices y que nos dicen que ciertos aspectos materiales o no, nos ayudarán a conseguirlo, luego nos dicen que para ser feliz no necesitas ni un gran coche, ni una gran casa, ni un marido o mujer, ni hijos ni perrito que te ladre.

¿Entonces cómo quedamos?... A ver si nos vamos aclarando...
Necesitas viajar, eso sí que lo dejan claro en todas partes.

Y que si no estás a gusto con tu trabajo que lo dejes. Que la vida está llena de oportunidades y de trabajos en los que sentirte realizada y por supuesto, feliz.
   Ser feliz es lo más importante. Y si no lo eres, por la circunstancia que sea te callas y dices que sí porque sino socialmente estás mal vista.
Pero si viajar te hace ser o estar feliz y no trabajas no puedes viajar porque no tienes dinero, entonces si no viajas ya no eres feliz.
(Que no lo digo yo, lo dicen las fotos estas que vemos a diario en nuestro fb, ig y todo lo que se puede reducir a siglas o frases fácilmente compartibles).
   Y nuestro afán propio y ajeno por ser felices, además, hemos de serlo públicamente, que por otro lado es muy cansado, porque ha de ser siempre una felicidad mayor y superior a la del que tenemos al lado. Y esto para las fotos cansa mucho.
Ya no vale con ir a Capri. Hay que ir a Capri porque eso es ser feliz y además hay que demostrarlo y enseñarlo al mundo entero. Y que envidie nuestra felicidad.
Sobre todo que la envidie, aunque ni siquiera nosotros sepamos si es real esa felicidad o es ficticia y de cara a la galería.
   Estamos tan agotados persiguiendo la presunta felicidad que cuando creemos que la hemos encontrado tampoco la sabemos disfrutar.
¿Hemos perdido la perspectiva, la capacidad de distinguir lo que nos hace felices de lo que nos dicen que nos dará felicidad?, y ¿porqué cuando parece que hemos encontrado un ápice de felicidad llega alguien y se empeña en estropearlo?.
¿Ya no sabemos soportar la felicidad ajena?.
   Una vez en una película un médico le preguntaba a su ayudante si era feliz.
Según las estadísticas y los cálculos debía serlo. Tenía trabajo, era joven, se le presuponía un buen sueldo y un marido. Vamos los ingredientes básicos y "obligatorios" que veladamente nos sugiere el universo para ser felices.
La voz de este actor me encanta, sobre todo en versión original. ¿Es usted feliz?, le decía.
No.
No lo decía de palabra, negaba con la cabeza y agachaba la mirada como si fuese algo malo manifestarlo. Como si le diese vergüenza reconocerlo y a la vez aliviada de haber soltado ese lastre. Después de eso el señor de voz grave la besa y se van a su gran casa ha tener un final feliz. La desgracia es que su marido llega antes y se lo estropea...
Aun teniéndolo "todo"...¿su personaje necesitaría eso para ser feliz?...¿al menos en parte?...
Cuántas veces la felicidad viene acompañada de complementos indirectos...
   Sigo pensando en la pregunta del muro y en porqué aún nadie ha marcado una de las casillas.
         ¿Eres feliz?
             Yes.
             No.
En caso de duda consulte la canción de Romina y Albano.









02-10-17
Ilustraciones, Jordi Labanda.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Y seis años después...aquí seguimos.


   Queridos señores...
Me hace gracia hablarles así, pero es lo que me ha salido cuando me he puesto a escribir...tendrán que perdonarme o dejarme que les llame así.
¿Saben?, hoy hace seis años que comencé este blog.
Por motivos técnicos y médicos, he estado en ocasiones, desaparecida. A veces también han sido motivos personales, lo reconozco...y además queda muy bien escrito y como de serie de televisión.
Como han ido sabiendo, mi ordenador ha estado malito en muchas ocasiones y no me permitía escribir. El pobre aún lo está pero siento tanto apego hacia él que me cuesta traer a su sustituto aún habiéndolo encontrado. Y no, no es de la manzanita.
También han sabido que tengo un problema en los huesos que no me deja escribir tanto como yo quisiera, pero ¿saben?, he encontrado una médico maravillosa que ha mitigado mucho el problema.
El problema personal ya era otra cosa. A veces la apatía no deja escribir, no deja que las cosas fluyan, no deja que los pensamientos se nos ordenen o nos sugieran estas pequeñas anécdotas que a mí me gusta narrarles.
   Hoy como cada aniversario echo la vista atrás...miro a un punto y me abandono a los pensamientos. A los recuerdos.
¿Saben?, cuando hago eso, estos seis años me parecen una eternidad. Han sido unos años muy intensos.
¿Qué cantaba Gardel?, veinte años no es nada... Si les soy sincera..., siempre intento serlo, para él veinte no eran nada, para mí estos seis han sido mucho...
No han sido una eternidad, pero me parecen muy lejanos.
   Qué lejos quedan algunas personas, tanto como sus aires caballerescos y esa educación de la que hacen gala y que desde luego también se ha perdido con el tiempo...
   Qué cerca estás tú, mi querido y propio Mr. Big. Me consta que guardaste esta dirección entre tus favoritos. No sé si me leerás porque si lo haces, desde luego nunca me lo dices. A lo mejor algún día despistado en el que te sobre tiempo...o sea, casi nunca. Seguro que coincide con algún día que haya proclamado que te quiero.


Ah, pero si eso ya lo sabes...resulta que lo sabías desde antes de que lo verbalizase. Ya me lo decía A...que eso se nota. Y yo que no...
Pues resulta que sí. Que se nota.
Que yo ya lo sabía, ¿saben?, lo que pasa es que me empeño en creer que si no lo dices no está pasando...como si los ojos, los gestos, no hablasen.
   Volviendo a lo que estaba, que ya saben que me disperso fácilmente, quería darles las gracias un año más.
GRACIAS.
Por seguir visitando mi página, no tienen porqué hacerlo en cambio, cuando les cuento mis anécdotas vienen, dan un vistazo, espero que sonrían y se van. Gracias.
Me alegran. Me hacen feliz.
Yo solo espero poder sacarles una sonrisa, es lo único que pretendo.
   Estos seis años, como antes les decía han sido intensos. He pasado por varios cumpleaños, he cambiado de decena, de trabajo, me enamoré y me destrozó el terremoto que dejaste en mi vida, desastre egoísta...
Volví a enamorarme porque como dice mi amiga M, no se le pueden poner diques al mar y se ve que por mucho que uno quiera, al amor tampoco.
Volví a confiar en alguien y un huracán se llevó lo que quedaba.
   Me he caído y a pesar de todo me he levantado, he conocido a personas maravillosas, me he quedado como canta Calamaro, flaca...porque hay gente que es mala y no soporta que cada uno sea como es. Gente tóxica, muy tóxica. A la que no le has hecho nada, pero les basta con que estés para querer hundirte y humillarte a la menor ocasión. Este tipo de gente es mala porque disfrutan con ello y se vanaglorian a la menor ocasión de cómo con una frase, con una palabra pueden hacerte de menos, como si ellos fuesen más. Como si un cargo en absoluto relevante les diese el poder de hacer lo que les de la gana y hablar como les plazca sin ningún tipo de educación. Pobres...tan grandes que se creen y que pequeños son, tanto que han de hacer de menos a otros para sentirse de más...Yo creo que a este tipo de gente de pequeña no le abrazaron bastante. Y están tristes por dentro, por eso han de hacer un esfuerzo mayor por imponerse, por demostrar que están por ¿encima? cuando están a la misma altura que los demás, o a la suya propia, o sea una muy baja. Porque cuando uno es así...no está a la altura de nada.
Pero por favor, perdonen, no hablemos de gentuza que no vale la pena.
   Hablemos de ustedes, que me siguen acompañando.
Hablemos de ustedes, que son y serán siempre los más grandes. Ustedes que durante seis años decidieron parar un momento para dar un vistazo a las teorías de una señorita muy aseñorada, teorías peculiares, eso sí, excéntricas en ocasiones, pero que en el fondo lo único que quieren es sacarles una sonrisa ya que se toman la molestia de pasar por aquí.
Solo deseo decirles que cuando miro sus visitas, porque lo hago como todos y veo que me leen de cualquier lugar del mundo mundial, me emocionan. Supongo que en alguna ocasión les habrá llamado la atención el título del blog, les habrá conducido a mí una búsqueda, una palabra...pero tengo la suerte de poder decir que siempre vuelven.
Gracias por venir. Vuelvan siempre que quieran.
   Ahora, si me lo permiten, quiero darles las gracias a ellas.
A esas que "sufren", los desastres de terremotos, huracanes...los desastres que deja la vida, las emociones y las alegrías.
Ellas que siempre están. Ellas que son pocas pero son las mejores.
Ellas que escuchan historias ilusionada, sin ilusión, que escuchan enfados y que vuelven a escuchar las mismas historias...porque hay veces que no se puede evitar...

 
Ellas también son enormes. Son geniales. Son perfectamente imperfectas cada una en su estilo. Son pilares, son necesarias, son indispensables.
A ellas también les digo gracias.
Por todo y más.
Por estar, por escuchar, por aconsejar, por indignarse...(neneeeee)...ja, ja, ja...por todo.
   En fin...¿qué puedo decirles?...me alegro de cumplir un año más a su lado. Espero que sean muchos más.
Oficialmente ya hemos pasado las crisis de los tres años y la de los cinco, como dicen mis amigas, que no se ponen de acuerdo sobre este tema.
La verdad es que se ponen de acuerdo pocas veces...eso es lo más divertido, así siempre tienes varios puntos de vista...
   De todo corazón, gracias.
 
 
 
 
 
14-09-17
Fotograma, Sexo en Nueva York.