lunes, 2 de octubre de 2017

La pregunta.

   Siempre que paseo al perro llegamos a un muro que tiene escrita una pregunta.
               ¿Eres feliz?
                   Yes.
                   No.
Así de simple. Con sus dos signos de interrogación, cosa que me choca con sus opciones de respuesta, en inglés.
Para los signos de interrogación tan de España y para las respuestas no. No es que sea importante, es simplemente que me llama la atención.
Todos los días que veo esa pregunta me imagino cruzando la calle con un rotulador de punta gorda y marcando la casilla correspondiente.
Imagino que la respuesta dependería del día, de la hora, del momento...
   Es una pregunta sencilla. Con sus sencillas respuestas.
Es sencilla como la mayoría de cosas lo son, pero el ser humano nos empeñamos en complicarlo todo demasiado.
Yo creo que de no ser una persona tan analítica me conformaría con el yes, no de la pared. Y no añadiría dentro de mi cabeza un..."no lo sé", un "depende", un "a días" y todas las variantes que las personas que no nos ceñimos a lo simple podemos imaginar.
   Las cosas son muy simples. Ya me lo dice mi mejor amigo, que no me complique, que todo es simple.
Yo quisiera ver las cosas como él. Me ahorraría muchos dolores de cabeza. Pero no sé hacerlo. Así ando, divagando sobre las cosas importantes o no y analizando más de lo preciso y necesario.
   ¿Eres feliz?.
Las redes sociales, las revistas femeninas, los programas de la tele nos instan a ser felices. Tenemos la obligación moral de ser felices y si no le eres te lo inventas o lo finges, que también está muy de moda.
¿Qué es ser feliz?. ¿Leer una frase de motivación a diario me va a transportar a esa felicidad?. ¿Qué se necesita para ser feliz?.
Hay personas que son felices con un gran coche, una gran casa, un apartamento en Torrevieja, Alicante.
Otras apostillan un, "ten un hijo, que dan la felicidad", "ten un novio/a que así serás más feliz"...
Y esas mismas redes sociales, revistas femeninas, programas de televisión que nos están instando a ser felices y que nos dicen que ciertos aspectos materiales o no, nos ayudarán a conseguirlo, luego nos dicen que para ser feliz no necesitas ni un gran coche, ni una gran casa, ni un marido o mujer, ni hijos ni perrito que te ladre.

¿Entonces cómo quedamos?... A ver si nos vamos aclarando...
Necesitas viajar, eso sí que lo dejan claro en todas partes.

Y que si no estás a gusto con tu trabajo que lo dejes. Que la vida está llena de oportunidades y de trabajos en los que sentirte realizada y por supuesto, feliz.
   Ser feliz es lo más importante. Y si no lo eres, por la circunstancia que sea te callas y dices que sí porque sino socialmente estás mal vista.
Pero si viajar te hace ser o estar feliz y no trabajas no puedes viajar porque no tienes dinero, entonces si no viajas ya no eres feliz.
(Que no lo digo yo, lo dicen las fotos estas que vemos a diario en nuestro fb, ig y todo lo que se puede reducir a siglas o frases fácilmente compartibles).
   Y nuestro afán propio y ajeno por ser felices, además, hemos de serlo públicamente, que por otro lado es muy cansado, porque ha de ser siempre una felicidad mayor y superior a la del que tenemos al lado. Y esto para las fotos cansa mucho.
Ya no vale con ir a Capri. Hay que ir a Capri porque eso es ser feliz y además hay que demostrarlo y enseñarlo al mundo entero. Y que envidie nuestra felicidad.
Sobre todo que la envidie, aunque ni siquiera nosotros sepamos si es real esa felicidad o es ficticia y de cara a la galería.
   Estamos tan agotados persiguiendo la presunta felicidad que cuando creemos que la hemos encontrado tampoco la sabemos disfrutar.
¿Hemos perdido la perspectiva, la capacidad de distinguir lo que nos hace felices de lo que nos dicen que nos dará felicidad?, y ¿porqué cuando parece que hemos encontrado un ápice de felicidad llega alguien y se empeña en estropearlo?.
¿Ya no sabemos soportar la felicidad ajena?.
   Una vez en una película un médico le preguntaba a su ayudante si era feliz.
Según las estadísticas y los cálculos debía serlo. Tenía trabajo, era joven, se le presuponía un buen sueldo y un marido. Vamos los ingredientes básicos y "obligatorios" que veladamente nos sugiere el universo para ser felices.
La voz de este actor me encanta, sobre todo en versión original. ¿Es usted feliz?, le decía.
No.
No lo decía de palabra, negaba con la cabeza y agachaba la mirada como si fuese algo malo manifestarlo. Como si le diese vergüenza reconocerlo y a la vez aliviada de haber soltado ese lastre. Después de eso el señor de voz grave la besa y se van a su gran casa ha tener un final feliz. La desgracia es que su marido llega antes y se lo estropea...
Aun teniéndolo "todo"...¿su personaje necesitaría eso para ser feliz?...¿al menos en parte?...
Cuántas veces la felicidad viene acompañada de complementos indirectos...
   Sigo pensando en la pregunta del muro y en porqué aún nadie ha marcado una de las casillas.
         ¿Eres feliz?
             Yes.
             No.
En caso de duda consulte la canción de Romina y Albano.









02-10-17
Ilustraciones, Jordi Labanda.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Y seis años después...aquí seguimos.


   Queridos señores...
Me hace gracia hablarles así, pero es lo que me ha salido cuando me he puesto a escribir...tendrán que perdonarme o dejarme que les llame así.
¿Saben?, hoy hace seis años que comencé este blog.
Por motivos técnicos y médicos, he estado en ocasiones, desaparecida. A veces también han sido motivos personales, lo reconozco...y además queda muy bien escrito y como de serie de televisión.
Como han ido sabiendo, mi ordenador ha estado malito en muchas ocasiones y no me permitía escribir. El pobre aún lo está pero siento tanto apego hacia él que me cuesta traer a su sustituto aún habiéndolo encontrado. Y no, no es de la manzanita.
También han sabido que tengo un problema en los huesos que no me deja escribir tanto como yo quisiera, pero ¿saben?, he encontrado una médico maravillosa que ha mitigado mucho el problema.
El problema personal ya era otra cosa. A veces la apatía no deja escribir, no deja que las cosas fluyan, no deja que los pensamientos se nos ordenen o nos sugieran estas pequeñas anécdotas que a mí me gusta narrarles.
   Hoy como cada aniversario echo la vista atrás...miro a un punto y me abandono a los pensamientos. A los recuerdos.
¿Saben?, cuando hago eso, estos seis años me parecen una eternidad. Han sido unos años muy intensos.
¿Qué cantaba Gardel?, veinte años no es nada... Si les soy sincera..., siempre intento serlo, para él veinte no eran nada, para mí estos seis han sido mucho...
No han sido una eternidad, pero me parecen muy lejanos.
   Qué lejos quedan algunas personas, tanto como sus aires caballerescos y esa educación de la que hacen gala y que desde luego también se ha perdido con el tiempo...
   Qué cerca estás tú, mi querido y propio Mr. Big. Me consta que guardaste esta dirección entre tus favoritos. No sé si me leerás porque si lo haces, desde luego nunca me lo dices. A lo mejor algún día despistado en el que te sobre tiempo...o sea, casi nunca. Seguro que coincide con algún día que haya proclamado que te quiero.


Ah, pero si eso ya lo sabes...resulta que lo sabías desde antes de que lo verbalizase. Ya me lo decía A...que eso se nota. Y yo que no...
Pues resulta que sí. Que se nota.
Que yo ya lo sabía, ¿saben?, lo que pasa es que me empeño en creer que si no lo dices no está pasando...como si los ojos, los gestos, no hablasen.
   Volviendo a lo que estaba, que ya saben que me disperso fácilmente, quería darles las gracias un año más.
GRACIAS.
Por seguir visitando mi página, no tienen porqué hacerlo en cambio, cuando les cuento mis anécdotas vienen, dan un vistazo, espero que sonrían y se van. Gracias.
Me alegran. Me hacen feliz.
Yo solo espero poder sacarles una sonrisa, es lo único que pretendo.
   Estos seis años, como antes les decía han sido intensos. He pasado por varios cumpleaños, he cambiado de decena, de trabajo, me enamoré y me destrozó el terremoto que dejaste en mi vida, desastre egoísta...
Volví a enamorarme porque como dice mi amiga M, no se le pueden poner diques al mar y se ve que por mucho que uno quiera, al amor tampoco.
Volví a confiar en alguien y un huracán se llevó lo que quedaba.
   Me he caído y a pesar de todo me he levantado, he conocido a personas maravillosas, me he quedado como canta Calamaro, flaca...porque hay gente que es mala y no soporta que cada uno sea como es. Gente tóxica, muy tóxica. A la que no le has hecho nada, pero les basta con que estés para querer hundirte y humillarte a la menor ocasión. Este tipo de gente es mala porque disfrutan con ello y se vanaglorian a la menor ocasión de cómo con una frase, con una palabra pueden hacerte de menos, como si ellos fuesen más. Como si un cargo en absoluto relevante les diese el poder de hacer lo que les de la gana y hablar como les plazca sin ningún tipo de educación. Pobres...tan grandes que se creen y que pequeños son, tanto que han de hacer de menos a otros para sentirse de más...Yo creo que a este tipo de gente de pequeña no le abrazaron bastante. Y están tristes por dentro, por eso han de hacer un esfuerzo mayor por imponerse, por demostrar que están por ¿encima? cuando están a la misma altura que los demás, o a la suya propia, o sea una muy baja. Porque cuando uno es así...no está a la altura de nada.
Pero por favor, perdonen, no hablemos de gentuza que no vale la pena.
   Hablemos de ustedes, que me siguen acompañando.
Hablemos de ustedes, que son y serán siempre los más grandes. Ustedes que durante seis años decidieron parar un momento para dar un vistazo a las teorías de una señorita muy aseñorada, teorías peculiares, eso sí, excéntricas en ocasiones, pero que en el fondo lo único que quieren es sacarles una sonrisa ya que se toman la molestia de pasar por aquí.
Solo deseo decirles que cuando miro sus visitas, porque lo hago como todos y veo que me leen de cualquier lugar del mundo mundial, me emocionan. Supongo que en alguna ocasión les habrá llamado la atención el título del blog, les habrá conducido a mí una búsqueda, una palabra...pero tengo la suerte de poder decir que siempre vuelven.
Gracias por venir. Vuelvan siempre que quieran.
   Ahora, si me lo permiten, quiero darles las gracias a ellas.
A esas que "sufren", los desastres de terremotos, huracanes...los desastres que deja la vida, las emociones y las alegrías.
Ellas que siempre están. Ellas que son pocas pero son las mejores.
Ellas que escuchan historias ilusionada, sin ilusión, que escuchan enfados y que vuelven a escuchar las mismas historias...porque hay veces que no se puede evitar...

 
Ellas también son enormes. Son geniales. Son perfectamente imperfectas cada una en su estilo. Son pilares, son necesarias, son indispensables.
A ellas también les digo gracias.
Por todo y más.
Por estar, por escuchar, por aconsejar, por indignarse...(neneeeee)...ja, ja, ja...por todo.
   En fin...¿qué puedo decirles?...me alegro de cumplir un año más a su lado. Espero que sean muchos más.
Oficialmente ya hemos pasado las crisis de los tres años y la de los cinco, como dicen mis amigas, que no se ponen de acuerdo sobre este tema.
La verdad es que se ponen de acuerdo pocas veces...eso es lo más divertido, así siempre tienes varios puntos de vista...
   De todo corazón, gracias.
 
 
 
 
 
14-09-17
Fotograma, Sexo en Nueva York.




martes, 12 de septiembre de 2017

Café.

   -¿Café?.
Siempre que acabas de comer te lo pregunto. Sé que sí, pero igualmente te lo pregunto por si acaso un día quieres otra cosa.
Voy a la cocina, saco una taza, porque encuentro que es donde hay que tomar el café, menos cuando es con nata y un montón de complementos, que se sirve en vaso de papel.
Saco el bote de cápsulas y elijo una por ti aunque te gustan todas. Como es verano, lo quieres con hielo.
De ese nuevo que has traído, me dices.
   Y voy al congelador, pongo sacarina y dos hielos en la taza y me río de la contradicción, tomas un dulce para acompañar al café, pero eso sí, con sacarina.
Al dejar los hielos en la encimera, miro la bandeja.
Son corazones. Corazones congelados. Y de pronto pienso si el mío también lo está a fuerza de desengaños.


El olor del café inunda la cocina.
Qué bien huele.
Como tú cuando te perfumas.
Una vez dije que no había que fiarse de alguien que no bebiera café...qué paradoja que de una broma saliera una verdad.
   Vierto leche, desnatada, en tu café y los corazones se deshacen.
También pienso que como el mío en ocasiones. Sí, no hago otra cosa que pensar en mí. Será porque tú casi no lo haces.
Te pongo más corazones helados para que enfríen la bebida y cojo uno de tus dulces. Lo pongo todo en un plato que lleva dibujada una estrella, la taza en medio y al lado, el dulce y una cuchara.
Me gusta preparar café, preparar los dulces, prepararlo todo.
A veces cuando no estás sin darme cuenta pregunto en alto ¿café? y luego caigo en la cuenta de que estoy hablando conmigo misma y he de tomar café sola. Entonces hago la misma operación, pero normalmente sin hielos, esas cápsulas las reservo para ti.
Así no veo los corazones congelados. Congelados como estuvo el mío una vez. Tú no lo sabes, no es de esas cosas de las que hablamos. A veces no queda otra que volverse de hielo. Qué triste ¿verdad?...es instinto de supervivencia. Te lo diría muy seria, desafiando con la mirada al que me dijera lo contrario...
Pero un día viene alguien y se produce el deshielo. Así sin avisar. Y ya no eres la misma. Ya nada es lo mismo.
Deshiciste mi corazón antes de que yo lo supiera, aunque seguía congelado.
El deshielo lo manifestó él, el mérito siempre será tuyo
Ya nada es lo mismo aunque no puedes evitar guardar un poco de hielo...por si acaso.
   -¿Quieres café?.
   -Sí, si puede ser con hielo...


13-09-17

jueves, 31 de agosto de 2017

Vamos a la itv

   He de advertirles una cosa, (y mentalmente alzo un dedo), igual no se han dado cuenta en todos estos años, pero soy de queja fácil.
Digo que igual no se habrán dado cuenta, porque claro, seguramente queda a la sombra de mi agradable encanto natural. Y no vayan a decir lo contrario porque también soy de discutir fácil y no me gusta que me lleven la contraria.
   A lo que iba, que no me gusta quejarme, pero odio pasarle la itv al coche.
Ha vuelto a pasar señores, como cada año porque claro, como sabrán no es que tenga un coche último modelo, que ya tiene sus años...y claro, al pobre, como es bonito, quieren verlo todos los años.
Eso o que tienen una foto mía con un cartel debajo que pone "encantadora" y también quieren verme todos los años, porque siempre voy al mismo sitio. Yo creo que es lo segundo.
   El caso es que voy a pedir la cita por internet para ser una de estas personas que utilizan los beneficios de la tecnología...(beneficios ¿saben?, el único beneficio es que puedas comprar la última talla de las Adidas que llevas un año queriendo y encima te las envíen a casa...)...perdón, les decía, que pido la cita por internet, busco un día, estaba ocupado, busco otro, estaba ocupado, miro toda la semana, estaba ocupada...y dos semanas después por fin consigo encontrar un día libre para que me den cita.
Por la mañana. Muy de mañana. Era tan de mañana que me tomé un café y cuando llegamos a la itv lo tenía en los pies.
Digo llegamos, porque me acompañó mi amiga E.
Claro que sí señores, porque a este tipo de espectáculos hay que ir acompañado.
   Llegamos al lugar, nos pasamos de largo, volvemos a recuperar el camino, llegamos al centro donde inspeccionan, aparcamos, vamos a las oficinas, esperamos, esperamos, cari creo que me voy a sacar un café, esperamos...y yo les digo algo, yo quisiera ser como la señora que estaba detrás del mostrador.
Porque yo llegué tal y como se me indicaba, un cuarto de hora antes de la cita. Y ¿para qué?, si ese tiempo lo estuve perdiendo de pie esperando que la señora le gestionase al señor de delante su problema...
Un problema que debía ser enorme dada la lentitud con la que lo resolvió la señora.
Nos toca a nosotras por fin y la señora lenta pero amable nos dice que no hace falta esperar porque ya tenemos hora.
A mí que no me vayan cambiando las normas así sin avisar porque eso el año pasado no ocurrió así. Pero bueno, no pasa nada, nuestra mutua indignación, E y yo nos fuimos al coche a ponernos en la fila de las citas previas.
   Llegó un señor...se dirigió a nosotras...¿tienen cita previa?...y no es por nada, pero si estoy en la cola de las citas previas digo yo que tendré cita ¿no?, pero como voy a la itv y ese señor es el que va a determinar si mi coche la pasa o no, hice lo que tenía que hacer, sonreír con toda mi ortodoncia y decirle que sí.
Pase por la puerta número 2.
Y eso hice.
Pasar.
Pasar y como nadie me dijo que parase en un punto, seguir hacia adelante.
Y entonces pasó. El hombre con su carpeta en la mano y absolutamente asombrado porque no paré, gritó...
   ¿Dónde va, dónde va?, ¡pare!.
Y paré en seco entre asustada y nerviosa, porque yo soy así, de nervio fácil.
   No lo sé, le dije, a mi casa, llego paso y me voy ya.
Y el hombre hizo un amago de sonrisa. Pero un amago señores. Y a mí estas cosas no me gustan. Porque se veía claramente que ese señor no había tomado café por la mañana y que alguien iba a pagar por eso.
   Yo estoy muy nerviosa Cari, le dije a E. Prefiero que venga otra persona y me pase la itv, este señor no me gusta.
Pero claro, resulta que eso no se puede elegir y te toca lo que te toca. (Como muchas cosas en esta vida).
   Abra el capó del coche.
   Perdone lo de antes, es que me he puesto nerviosa, no sé dónde iba...
Menos mal que ya he aprendido dónde está la palanca porque sino no quiero ni imaginarme lo que allí habría podido pasar.
   Y de repente llamaron al señor y se fue al coche de al lado, diciendo espere, con la mano en alto.
¿Dónde pensaba que iba a irme con el coche enseñando sus interioridades y teniendo que pasar por el mini foso?. Y otra cosa les voy a decir, los otros trabajadores nos miraban todo el rato, normal, nadie intenta darse a la fuga en la revisión del coche, lo hacen más en sitios como bancos, tiendas de firma italianas...
   Ya estoy aquí, vamos a ver, dijo.
Ustedes no lo sé, pero a mí que me digan vamos a ver no me gusta. No porque si saca alguna pega al coche ¿qué?.
Y de repente se va hacia un mueblecito con cajones, que no sé lo que guardarán ahí porque dado el tamaño del mueble pocas cosas caben, pero de inmediato llegó con un trapo, se acercó al coche...yo ojiplática mirando a mi amiga...pero ¿qué hace? y ella, te van a mirar el aceite.
Pero el aceite ¿porqué?...
Y todo esto hablando en bajito, a ver si nos oía.
Se llevó el trapo al mueble y trajo una linterna.
Ustedes tendrían que habernos visto, las dos como si nos hubiésemos tragado un palo y yo diciéndole en bajito de nuevo a E, ¿ahora qué hace con la linterna?, ¿qué está mirando?...
Se llevó la linterna, volvió, miró las ruedas...llegó a la puerta de E y le hizo bajar del coche.
   Luego miró el asiento de atrás mientras yo no hacía más que disculparme por llevar una sábana para proteger la tapicería.
Es que tengo un perro ¿sabe? y para que no ensucie la tapicería llevo esto...
(Y yo ¿porqué le estoy contando esto a este señor que no se ha tomado ni un café ni una copa de sentido del humor?).
Llegó a mi sitio, encendió todas las luces, que yo tantas a la vez no había encendido nunca y me dijo, ahora deje las luces como yo las he dejado y ponga el limpia.
Y yo hice lo que él me dijo.
Ahora SÍ, vamos adelante. Y sonrió.
(Menos mal).
Y yo de nuevo, ay perdone, es que cuando vengo me pongo muy nerviosa, normalmente no suelo hacer lo que he hecho...(¿cuántas veces me había disculpado ya?...básicamente todo el rato)...
   Ahora ha de poner las ruedas en estos rodillos, intente no pasarse de largo.
¿Lo ven no?, para una vez que me paso de largo y se conoce que ya iba a pasarme de largo toda la revisión.
Avance, avance...¡pare!.
Acelere, mantenga las revoluciones, frene...(este señor mandaba más que el Sr. Grey en las novelas).
Ahora haga lo mismo con las ruedas traseras...avance, avance...¡pare!. Y otra vez la misma operación.
   Bien, vamos hacia el foso.
   Y es en este instante cuando yo me comporto natural como la vida misma señores. Porque el foso es como Zara en rebajas, me da miedo.
Allí estaba yo mano en alto y con mi amiga como si nos hubiese poseído algo todas rectas.
   ¡Ay a mi eso me pone muy nerviosa, a ver si nos caemos dentro porque con el día que llevamos no me extrañaría nada!.
   Y ahí el señor no tuvo más remedio que reír. Hasta nos reímos nosotras.
   Yo llevo el volante, usted solo  dirija el coche.
(Como si eso fuese a ser una garantía de que una rueda no se fuese al foso)...
   El señor hizo todo lo que se supone que le hacen al coche cuando le miran los bajos, que yo un día quiero bajar al foso a ver lo que hacen ahí, porque a lo mejor le están tocando cosas al coche que no quiere que le toquen.
Y yo no digo nada, pero cuando salió del foso solo decía que no con la cabeza.
   Y yo toda nerviosa, ay Cari que no pasamos la itv, ¿porqué este señor no hace más que decir que no?, ¿es que no cree en la positividad?...
   Esto está mal, dijo acercándose.
   Ay no me diga eso, ¿le han salido muchos problemas?, ay mi pobre coche...
   Esto está mal.
   Ay por favor, ay de verdad.
   ¿Usted pagó la revisión por internet?.
   Sí. Pero dígame, ¿lo que le pasa es grave?.
   No. Es que se ha equivocado y ha pagado de más.
Ustedes saben que este tipo de cosas solo me pasan a mí ¿no?...
   Pero el coche...
   El coche está bien señorita, la revisión ha sido favorable. Lo que ha pasado es que ha pagado mal la revisión y este papel no sirve.
   Cari que tenemos que volver a pasar otra vez todo este tramite...
   Vaya usted a la oficina y ahora se lo arreglaré allí.
   Pero entonces ¿puedo irme ya?...
   Claro que puede...es lo que ha querido hacer nada más entrar...
Y volvimos a aparcar para ir a las oficinas donde estaba la señora lenta pero amable y donde a su vez ya estaba el señor explicándole que había pagado de más, para que vean lo esplendida que soy.
   Lo que ocurre, me decía la señora, es que en lugar de pagar como vehículo de gasolina, has pagado como uno diésel. Como es sábado, esto lo arreglaremos el lunes, al pagarlo con tarjeta se te devolverá del mismo modo.
Vale gracias. Y cogí mis cosas y ya iba a marcharme cuando E que está en todo me dijo, pero Cari ¿y los papeles y la pegatina?, ¿dónde vas?...
¿Dónde iba a ir yo señores?, a tomarme algo porque estaba muy nerviosa.
   Ay sí...mi pegatina, mis papeles...
   Usted solo quiere irse ¿eh?...dijo el señor desde detrás del mostrador...
Qué vergüenza señores...recogí mis papeles y mi pegatina y nos fuimos, por fin.
Hasta que no llegué al bar y me pusieron el pincho de tortilla no estuve tranquila.


Y hasta el año que viene...que esperemos que no esté el mismo señor...




31-08-17

viernes, 9 de junio de 2017

Querido amor...

   Querido amor...
Hoy no hago más que pensar en ti y aunque intento evitarlo, parece que el mundo no hace más que menciones que dirigen mi memoria hacia ti.
Así que inevitablemente, me he puesto a recordarte...y por extensión, a sonreír. Qué lástima.
Qué lástima que no reúna el valor suficiente para volver a decirte que quiero verte. Y el tiempo se me acaba.
Y sé que se acabará y no te habré dicho nada, y una vez más, te irás y no podré verte.
   Al menos no verás que te puedo acariciar con los ojos. Al menos no verás que me encantas por encima de todo. Al menos no verás mis ojos verdosos...al menos no tendré que decirte adiós.
Y eso que me muero por volver a verte, por darte un beso, uno detrás de otro. Ya te lo dije, me debes un beso...pero creo que tú prefieres no recordarlo.
Y en la distancia te pienso, te acaricio y te beso.
Y pienso que me muero por verte. Por acariciarte, por besarte.
Por mirar tus ojos, tu sonrisa, oír tu voz, estar otra vez bajo tu brazo y sentir que me proteges.
   A lo mejor a ti también te gustaría verme, pero eres capaz de controlarlo y que has decidido que no vas a hacerlo, porque ahora eso no entra en tus planes. O a lo mejor todo es una mentira que me invento para convencerme a mí misma...
(...io ti penso ancora, sai?...)
La verdad es que no lo sé.
   Sólo sé que hoy tu recuerdo pesa. Y pesa mucho. Y una vez más se me acaba el tiempo.
No el de decirte que te quiero, eso creo que ya lo sabes. El tiempo de verte antes de que te vayas...
Y me duele tanto...
...tanto que a veces miro tu foto y pienso en silencio, "...no te olvides de mí..."..."recuérdame"...mientras mi cabeza, que va por libre, piensa cosas que no debería pensar...atormentándome a mí misma...qué mala es...no quiero hacerle caso...pero el miedo a veces me gana...
Sólo me queda desear en silencio poder verte antes de que vuelvas a irte...ojala...en este momento no deseo nada más...verte, verte antes de que vuelvas a irte.
Es cierto que no tan lejos como la primera vez, pero te vas...y yo sólo puedo pensar en ti.
En tus ojos avellana, tu brazo que me hace sentir protegida...tus besos...en todos los que me debes...
   Ves?...hoy no era el día para escribir sobre ti...hoy tengo el ánimo revelador...revelador y algo melancólico...
Hoy sólo quiero abrazarte mucho, hoy sólo deseo dormir contigo y poder hacerlo, quedarme muy quieta a tu lado y dormir con una sonrisa, mientras dejo mi olor en una de tus camisetas.
   Querido amor...
Hoy no hago más que pensar en ti y aunque intento evitarlo, parece que el mundo no hace más que menciones que dirigen mi memoria hacia ti...


(01-02-14)
Ilustración, Jordi Labanda.

martes, 23 de mayo de 2017

Sin duda...








Sin duda...así es.
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