lunes, 12 de diciembre de 2011

El viaje....

     Algunas personas tenemos una ciudad, que por encima de la propia, es nuestra preferida. Para mi amiga S es París ;-) , para P Sidney, para E Londres y para mí es Roma.
Mi amor-fascinación por esta ciudad surgió en mi infancia, el mismo año que un amigo de mi hermano vino a pasar las vacaciones a casa. Con mi pequeña capacidad para relacionar las cosas, pensé, "si la ciudad de donde viene es como él, tendré que ir algún día"...Por encima de mi primer amor declarado, ese romano fue, sin duda, mi primer amor.
     Sucede en ocasiones, que nos hacemos una imagen mental de cómo será esa ciudad, casi la hacemos a nuestra medida, y tal vez, cuando la visitamos, ni ella misma está a su altura... Roma tenía el listón tan alto, que en esa primera visita, ni ella misma pareció estar a la altura, por eso tengo que volver, para que nos reencontremos y nos demos una segunda oportunidad...(no lo digo a modo de indirecta para ir contigo Sr. Monísimo...lo digo de manera directísima)...la ciudad y yo nos lo debemos, además yo quiero ir contigo =) .
     Cuando viajas, tus amigos te dan todo tipo de "consejitos", cosas tipo..."no puedes traerte un souvenir humano, no creo que te lo dejen facturar", "coge kleenex" (sí, que no llevo), "no hables con extraños, bueno, si están buenos sí", "ten cuidado" (con los extraños?), "no metas la mano en la Boca de la Verdad, a ver si te muerde". Las ganas que yo tenía de hacer ese viaje, superaban cualquier otro deseo, las ganas de ver con mis ojos, cada rincón de esa ciudad y sobre todas las cosas...esa fuente mágica.
Nuestra llegada desde el aeropuerto se hizo desde la ruta más espectacular, giramos una curva y la majestuosidad del Coliseo nos dió la bienvenida como el perfecto anfitrión, invitándonos a entrar en la ciudad eterna... Recuerdo ese momento como una mezcla de nervios, impaciencia, ilusión, ojos muy abiertos, como si así pudiese captar mejor cada cosa que veía y a D muy emocionado, porque estaba deseando verlo. La verdad es que fue impresionante.
     Estratégicamente escogido, el hotel era modesto, pero tenía una coqueta terraza para el desayuno y aunque la señora tardó 4 días en querer entender qué quería decir café con leche, los cruasan estaban buenísimos, pero lo más importante de todo, era que estaba al lado de la Fontana di Trevi.
Fue lo primero que visitamos, (si cierro los ojos puedo verme allí otra vez, acompañada por las notas del clarinete que tocaba el señor de barba y cabellos blancos de la Piazza Navona), practicamente tiraba de D con los nervios de una niña de treintai...años, oyendo mientras nos acercábamos, el sonido del agua que no hacía más que aumentar mi impaciencia y entonces la ví. Grande, espectacular, impresionante, rodeada de gente, aunque en ese instante, sólo estaba yo. Me tapé la boca tal vez por miedo a dejar escapar un grito, mis ojos marrón verdoso, recorrieron cada centímetro de aquella mágica fuente, queriendo descubrir cada detalle, observando cada rincón, queriendo recordarlo para siempre. A su lado me sentí pequeña, quería bajar, tocar el agua, mezclarme entre las personas, observarlas, ver como tiraban sus monedas antes de tirar las mías, ver la ilusión en sus ojos...esa ilusión que te hace creer que todo es posible, que aunque no creas en supersticiones o leyendas populares, las llevas a cabo..."por si acaso".
     La leyenda popular dice que si tiras una moneda en la fuente, volverás a vistar la ciudad, pero hay otra que añade que si tiras una segunda, encontrarás el amor en Roma y si tiras tres, el que lo haya encontrado se casará allí.
Asi que yo, que soy supersticiosa y creo en las leyendas populares y los "por si acaso", hice oídos sordos a D y su, "que es sólo una" y tiré con la mano derecha por encima del hombro izquierdo las tres monedas.
Naturalmente, la leyenda popular, que tiene muchos años, no entra a valorar lo que sería tener que hacer un equipaje así... Pero, "por si acaso" yo las tiré.
Las personas que allí se concentran son de lo más diversas, jóvenes, turistas, señores mayores cogidos de la mano, una ratita presumida enormérrima, un chico mochilero, un...Ö..."D!(y en voz baja) mira lo que hay allí,(lo dije en voz baja por si el animalito nos oía hablar...a ver si también estaba de vacaciones y venía a saludar),y la gente no hace nada?", dije. "Y qué quieres que hagan?". "Gritar?, no, no, espera, ya sé lo que pasa, es que es del raro, porque como la tiene al lado..." (Entonces D, como en los dibus de Tom & Jerry se rompió y fue cayendo a trozos)..."Del raro. Y qué es, el flautista de Hamelín, que la tiene amaestrada y la saca a pasear con una cuerdecita?". Lo miré indignada tratando de imaginar al animalito con collar y correa..."...pues mira, no lo sé, pero si está a su lado y no se va, ni hace nada es suya, así que es del raro. Y ahora vamonos, a ver si viene hacia aquí y tenemos que salir corriendo".
     Mapa en mano y gracias a D recorrimos toda la ciudad. Perdón, mapa en una mano y cámara en la otra, porque lo grabó todo, parecía del caiga quien caiga...(sin embargo cuando nos cruzamos con Jude Law y yo sufrí un esguince de cuello la había guardado...si es que...).
Por la ilusión que a él le hacía, también fuimos rápidamente a ver el Coliseo. Para no desentonar con la ciudad, íbamos a paso ligero, sobretodo cuando había que cruzar calles y D las pasaba con su..."Ahoraaaaa!!!!!" y yo en el otro lado, un pasito "pa'lante", un pasito "pa'tras", parecía que estaba bailando el famoso María de Ricky Martin. A mi lado un Signore me miraba divertido, seguramente pensando, "muy mona con esa chaqueta de smoking, pero así no cruzarás", yo le sonreía tratando de vislumbrar cuando iba a cruzar él para seguirlo y D al otro lado, "vaaaaa", (sí, va tú...has visto como van los coches?). Inesperadamente el hombre avanzó, paró los coches y me hizo un gesto con la cabeza para que cruzase, (pero qué signore italiano tan encantador), y yo dando saltitos crucé corriendo con una sonrísa y un tímido, "grazie, grazie", a lo que el hombre encantador respondió como si debiese saberlo..."Signorinaaaaa, questo è Romaaaaa", "ma io sono spagnolaaaaa", contesté alargando la A como él, sin dejar de sonreir y levantando los hombros. "Spagnolaaaaa!!, Signorina spagnolaaaaa!!!!!(                   )" no sé qué cosas decía porque se me quedaron los ojos como platos ante su efusividad, sus gestos y su rápido hablar, yo sólo le sonreía y le decía chssst para que no gritase más... :-) "Pero qué has hecho?", decía D. "Yo?, cruzar cuando me ha dicho y decirle que era española..."...porqué tenía que haber hecho algo yo y que fuese culpa mía, si nunca lo es?, la culpa era de los coches, que no paraban.
     Delante del Coliseo vuelves a sentirte muy pequeño y no puedes más que sucumbir ante su grandeza. D, que estaba embargado por la emoción, se dejó llevar por el escenario e invevitablemente dijo aquello de..."Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del norte..." (tendríamos que haberle pedido la espada al gladiador que andaba por allí), " ...y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra", concluí yo, riendo los dos.
De ahí a lugares como la Piazza Spagna, con su larguísima escalera..."hay que subir todo eso?", "vamooooos!!", decía D, metido en su papel de Russell Crowe, el mercado de las flores y los chicos vestidos de marineros que estaban rodando una película, la cola de dos horas de la Capilla Sixtina..."...te estoy pidiendo por favor y de buenas maneras que no me grabes más, le decía entre dientes, porqué no me das la cámara (y que se caiga accidentalmente) y así sales tú?", "calla tontaaaaa y cuéntale a la cámara lo del raro de la Fontana di Trevi y su amiga la amaestrada para que lo sepan todos"...(pensamiento...diooooos, ésto me persiguirá siempre, tú y yo lo sabemos). El vaticano y los 20e en pepsis a la hora de comer, el camarero chino del Hard Rock Café, los días que llovía y D llevaba un paragüas con un corazón, los mejores tortellini con queso que hasta ahora he comido, la señora del puestecito ambulante que quería enseñarme aunque fuesen cuatro palabras en italiano y aprenderlas en español, los helados de coco, el brillo en los ojos y la Bocca della Verità.
Nos costó mucho encontrarla, pero yo tenía clarísimo que de Roma no me iba sin verla, otra vez el mal de las películas de amor y el de las leyendas populares que dictan que aquél que miente pierde la mano al introducirla en la boca. "Vas a meter la mano?", me dijo D. "Pues claro, y tú?", respondí pensando porqué se cuestionaba que si lo hacía existiese la posibilidad de que sacase la mano como Gregory Peck, cuando por todos es sabido que yo NUNCA miento, sino que cuento MI verdad. (Y ni te atrevas a tomar esto como tuyo Sr. Monísimo, que esto sólo vale conmigo).
Diré además que metí toda la mano y salió intacta, eso sí, la izquierda, que la derecha la necesito para escribir...no como otros que sólo metieron los dedos...Já!
Muchísimos lugares inolvidables como el Trastevere y la peculiar señora que pedía dinero fumando y dando vueltas sobre sí misma y mis ganas de fotografiarla por encima de que pudiese darse cuenta...y en el último hasta luego, el señor del clarinete, con un blazer, que era domingo y había que arreglarse, tocando Arrivederci Roma.
     Así fue Roma la primera vez que la vi, la ciudad eterna, la eterna ciudad de mis sueños...





(08.11.12)

3 comentarios:

  1. D. Mira que me lo pase bien!, y eso que los momentos criticos de tu maleta que se rompió (pense que era el fin del mundo) y el de la policia en el aeropuerto, fueron tensos, pero si, ojala pudiese poner alguna foto, es tal cual retratado, Roma es una ciudad con mucha vida, y cada paso es arte, cada paso es historia, todas, absolutamente todas las calles adoquinadas, patrimonio historico de la humanidad supongo, ya que en las rotondas no pintan las marcas para los coches... ¬¬ ... la verdad es que grabe muchas cosas, pero hay que estar alli para sentirla, es una ciudad encantada. Son un poco lladres... a nivel gastronómico :D un bacio!!!.

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  2. Sólo con las pepsi...jajajajajaja...pero la comida es simplemente maravillosa...(claro que yo soy fan de la pasta asi que conmigo lo tienen fácil jejeje)...
    Lo de la policía no fue un momento tenso...fue de decir, quiero volver a mi casa yaaaaaa!!!!....jajajaja...con gotita en la frente en plan...GLUUUUUUPS....jajajaja

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